martes, 15 de abril de 2014

¿Existe hoy en día un imperio? Parte I: Su realidad y su desarrollo.

Las familias ricas privilegiadas, como en tiempos pasados, han construido un imperio. Hoy ese imperio está bajo el dominio de las empresas de estas familias, las corporaciones.

Cuando hablamos del término imperio solemos recordar tiempos pasados, algunos remotos, como los imperios que existieron en los tiempos de Genghis Khan,  de Alejandro Magno o de los césares de Roma. Sin embargo, si atendemos por imperio al dominio de un país, o mejor dicho, de la clase dirigente de un país sobre otros países, entonces comprenderemos que de lo que estamos hablando no es de algo pasado, sino en realidad de algo muy presente, de lo que ocurre hoy mismo en nuestro tiempo.
Y como hoy en día quien tiene un papel preponderante en el mundo es Estados Unidos, la clase dirigente de los Estados Unidos, haremos bien en centrarnos en ver cómo se formó y cómo es su imperio y más concretamente en cómo actúa ese imperio, es decir, en su imperialismo.

Una vez que Estados Unidos, repito sus clases dirigentes, se vio con fuerza económica y militar, fue empujado por las poderosas empresas económicas, pertenecientes a las familias de esas clases dirigentes, para buscar ampliar sus negocios y su poder, con el fin de extender su influencia por el resto del mundo.
Las invasiones de otros países y la actuación del ejército y del Gobierno de EE.UU tenían su sentido en la defensa de los intereses de esas empresas, de esas corporaciones, que eran los de sus clases privilegiadas. Así, en este grupo dirigente se estaba  ya formando la concepción teórica y práctica de este imperialismo. Lodge, Roosevelt o Beveridge, teniendo en cuenta el pensamiento de Benjamín Disraeli del partido Tory británico, creían que esta idea podía ser una misión ennoblecedora para el avance  de las naciones. Aunque la realidad mostrase después que eran los intereses privados los que contaban y se seguía la política de Gladstone y otros, que consistía en que los grandes poderes deben controlar los  temas del mundo, teniendo una política exterior fuerte con el apoyo de un poderoso ejército. 1
Pero como era costumbre también en otras sociedades humanas, las actuaciones prácticas había que revestirlas con un barniz que las hiciesen aceptables de cara a la sociedad. De este modo, tomó la conocida idea de la misión civilizadora de occidente, con la cultura anglosajona estadounidense a la cabeza, para corregir supuestamente a la barbarie que se extiende por otros lugares del mundo. Este argumento era ya muy viejo, desde antes de los griegos, siguiendo con estos y con los romanos, y había venido utilizándose a lo largo de la  historia para justificar invasiones y el sometimiento de otros países y lugares. Aun así seguía y sigue funcionando, y la idea de “extender la civilización” era bien vista por un amplio público.
En los años 80 del siglo XIX las ideas racistas estaban muy extendidas. Se veía como el ejemplo del ser humano a los europeos del norte y a sus emigrantes americanos y como inferiores a los del sur de Europa; y todavía en posición inferior a los de otras tierras. Y así, de esta manera, se extendió la idea de que los anglosajones tenían una misión civilizadora en el mundo.  Y a ella se agarraron. 1
La presión ejercida por las grandes compañías fue determinante en el desarrollo del imperialismo norteamericano. A ello contribuyó también la crisis económica interna que sucedía hacia 1870, que dada la capacidad de producción de las fábricas hacía que se quedase mucho stock sin vender. Por ello buscaron mercados en el exterior aupados por el grado de tecnificación y poder que tenían, lo que les indicaba que podían lograr mucho más poder y dinero no solo en EE.UU., sino en el mundo entero. James B. Blaine, secretario de Estado decía:

Nuestra gran demanda es expansión…2

Y comenzó la expansión para hacer negocios controlando  el comercio. Una de estas “grandes ideas” para controlar el comercio, mejorar las rutas y tener un dominio militar sobre otros países fue la necesidad de construir y disponer de un canal en Centro América, con el objetivo de facilitar el paso hacia Asia. En el mismo plan estaba el disponer de Cuba, como puerto intermedio y base, y otras islas del Caribe, con el fin de que nadie pudiese interferir. El mismo camino seguirían territorios del Pacífico como Hawai, Guam, Wake Island y las Filipinas. Comenzaban los primeros pasos fuera del continente hacia su expansión por todo el planeta.

A finales del siglo XIX se sucedieron una serie de importantes problemas económicos y políticos en Estados Unidos: revueltas laborales, huelgas, enfado entre los granjeros y una larga serie de conflictos sociales. Causados estos por la concentración de la riqueza y las injusticias sociales que generaron, como fueron: los bajos salarios, las largas jornadas y la inseguridad en el trabajo, las carencias de asistencia sanitaria, los monopolios que controlaban los precios, y otras graves situaciones de índole social y económica. Se propusieron dos medidas  para dar solución a estos problemas: una eran reformas económicas racionales que respetasen los derechos humanos y otra mostrar una política exterior más agresiva y expansiva. Se eligió, como es habitual, la más fácil y la que favorecía  a las clases ricas y privilegiadas en el poder, que utilizaba la fuerza como medio, y que dio camino hacia el imperialismo. Y que sirvió a su vez para descargar las tensiones sociales  en un enemigo externo creado, haciendo olvidar al enemigo real interno que había generado los problemas. 1 Algo que no solo sucedió en Estados Unidos, sino en otros muchos lugares, por ejemplo, en Italia durante el fascismo.
Como en tiempos de Roma se volvía a repetir de forma constante y cansina la historia: los ricos se hacían más ricos a costa de su sociedad y de que estos y otros luchasen por ellos en conquistas en lejanos países, contribuyendo todavía más al enriquecimiento de los privilegiados y al empobrecimiento de la gran mayoría de las clases sociales trabajadoras, que eran y son marginadas.
Eso sí, Estados Unidos, repito que quiero decir sus clases dirigentes, enmascaró todo esto con grandes principios, además del de "extender la civilización", el de la defensa de la libertad.

Notas:
1. Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otros culturas y países. Cap. 6. Libertarias, 2012.
2. Robert Kelley. The Shaping of the American Past. Englewood Cliffs. NJ, Prentice Hall, 5th Edition.1990.

martes, 8 de abril de 2014

El negocio de la guerra denunciado por el general más laureado de los Estados Unidos de América

Yo estuve 33 años y 4 meses en el servicio militar activo y durante ese periodo pasé la mayor parte de mi tiempo como un matón de clase alta para las grandes empresas, Wall Street y los banqueros. En pocas palabras, fui un estafador, un gánster para el capitalismo.

Contra todas las guerras que han devastado y ensuciado la historia humana siempre ha habido personas que se han atrevido a oponerse. Ellos y ellas fueron y son los mejores de entre nosotros. Sin embargo, como "premio" fueron silenciados, perseguidos, castigados e incluso asesinados.  La Primera Guerra Mundial no fue ninguna excepción a esta trágica regla, y en esta incluso desde el campo militar, que son quienes finalmente llevan a la práctica las acciones bélicas, también se alzaron voces contra la  barbarie, injusticia y mezquindad de la guerra. Así, el general del ejército estadounidense Smedley Darlington Butler, el capitán más joven y el militar más condecorado de los EE.UU., habló muy claro sobre la guerra y su función real:

La guerra es un negocio sucio. Siempre lo ha sido. Es posiblemente el más viejo, sin lugar a dudas el más provechoso, seguramente el más depravado. Es el único de alcance internacional. Es el único en el cual los beneficios se cuentan en dólares y las pérdidas en vidas.1

En su obra La guerra es un latrocinio, Butler describe a esta como a un robo, un negocio sucio, que no es bien entendido como funciona por la gente corriente de un país, y solo un pequeño grupo, los dirigentes, son perfectamente conscientes para qué sirve y a quién sirve. Es  llevada a cabo para el beneficio de estos pocos a costa del sacrificio de los demás. Los beneficios que se obtienen con la guerra son enormes para esa clase privilegiada dirigente, ya que evitan cualquier rivalidad de los competidores en un libre mercado, además, se dispara la demanda y, como consecuencia, los precios, y toman por la fuerza lo que bien les conviene. Esto posibilitó que se hiciesen enormes fortunas en EE.UU. a costa de los estadounidenses y de otros países en la Primera Guerra Mundial.
Cuántos de esos millonarios se pusieron un rifle al hombro, o cuántos cavaron una trinchera, o estuvieron en ellas llenas de agua y lodo e infestadas de ratas y cadáveres, o recibieron las balas de una ametralladora o la furia de las bayonetas, son preguntas que lanzaba el general. Ninguno de ellos ni de sus hijos sufrieron o padecieron estas terribles consecuencias de la guerra, ninguno padeció sus calamidades. En cambio, ellos se quedaron con los beneficios y la población soportó los costos, la escasez y la muerte. Hoy en día este hecho no es diferente.
La factura de la guerra no solo se sufre en pobreza y destrucción de bienes, sino que especialmente viene en forma de pérdida de vidas humanas y  secuelas psíquicas que permanecerán para siempre, amén de los daños irreparables a la cultura, al medio ambiente o a la economía de la mayoría de la población. Mientras tanto, los directores de semejante barbarie brindarán en sus brillantes copas su sórdido pero provechoso triunfo.
El general norteamericano Butler comentaba las ganancias de algunas grandes empresas norteamericanas, de Du Pont indicaba que sus beneficios fueron de 1910 a 1914 de cincuenta y ocho millones de dólares al año, casi más de diez veces que en tiempos de paz. La Bethlehem Steel, que se dedicó entre otras cosas al tema de las municiones, ganaba cuarenta y nueve millones al año, cuando lo habitual eran seis. Anaconda, dedicada al cobre, ganó con la guerra treinta y cuatro millones al año, antes obtenía diez. Central Leather Company pasó de algo más de un millón a quince millones, General Chemical Company de ochenta mil a doce millones.1 Las empresas vendían más productos que nunca, que eran pagados por el Estado, es decir, por los estadounidenses; sin que muchas veces sus productos siquiera se llegasen a utilizar, por ejemplo, se vendieron cientos de miles de sillas de montar McClellan, pero no había caballería de EE.UU. en la guerra, lo mismo se hizo con las enormes ventas de redes para los mosquitos, que no llegaron a Europa. La corrupción económica acompañaba y acompaña en estas situaciones a la corrupción moral.
La guerra fue y es un enorme negocio para estas grandes compañías, también si cabe más todavía para las instituciones financieras. Muchas de ellas continuarían sus actividades de expolio utilizando las guerras y la violencia durante todo el siglo XX, incluida la siguiente gran guerra, la Segunda Guerra Mundial.2

Los supuestos motivos aducidos para apoyar la guerra, “La guerra para salvar a la democracia” que exaltaba Wilson o “la última de todas las guerras”, quedarían pronto en el olvido ante los contundentes hechos; aunque los mismos o similares supuestos motivos y las mismas o similares excusas se recuperarían en futuras campañas militares. Lo que nos vuelve a mostrar que la comprensión humana de los hechos históricos es mucho más limitada de lo que nos gusta normalmente reconocer.



Notas:
Extracto de mi obra Justificando la guerra.


        1. Smedley Darlington Butler . War is a racket. History is a weapon. http://www.historyisaweapon.com/defcon1/warracket.html

       2.  Jacques Pauwels. El mito de la Guerra Buena. Hiru, 2002.

jueves, 3 de abril de 2014

La ciencia como una luz en la oscuridad de nuestra sociedad.

Enciende una luz y no maldigas a la oscuridad (proverbio)

La crítica, el análisis objetivo, la no creencia en autoridades sino en razones comprobadas siempre han molestado a los estamentos de poder humanos,  y no importa si estos eran políticos, religiosos, económicos, o las tres cosas a la vez, que suele ser también bastante habitual. Estos estamentos de poder utilizan con frecuencia el argumento de autoridad, en cambio, la ciencia, lo que debía ser la ciencia, lo aborrece, pues es el primer paso hacia el engaño, hacia justificar algo no porque los hechos lo digan, sino porque una consideración de jerarquía social lo impone. Es cierto que muchos científicos recurren a veces a este argumento, aunque lo disfracen de otra forma, pero también es cierto que cuando se recurre a él no se está haciendo realmente ciencia, sino otras cosas bien diferentes; más relacionadas con los intereses personales y con los condicionamientos sociales que con lo que de cara a fuera se pretende. Por ello, se debe tener bien presente y clara la diferencia entre científicos y ciencia, los primeros humanos y, por tanto, sometidos a las venalidades y banalidades de la naturaleza humana, y la segunda, aunque de creación humana, con un método que evita estas falsificaciones. Como indicaba el brillante pensador y astrónomo Carl Sagan:
Una de las razones del éxito de la ciencia es que tiene un mecanismo incorporado que corrige los errores en su propio seno. Quizá algunos consideren esta caracterización demasiado amplia, pero, para mí, cada vez que ejercemos la autocrítica, cada vez que comprobamos nuestras ideas a la luz del mundo exterior, estamos haciendo ciencia. 1
Carl Sagan tiene razón, si bien la ciencia como tal sigue el método científico, si por algo se caracteriza es por esa crítica y autocrítica, por comprobar lo que creemos y vemos. Y a esta, a la ciencia, la podemos encontrar en los lugares y en la gente menos pensada.
El pequeño grupo de cazadores sigue el rastro de huellas de cascos y otras pistas. Se detienen un momento junto a un bosque de árboles. En cuclillas, examinan la prueba más atentamente...Rápidamente deciden qué animales son los responsables, cuántos son, qué edad y que sexo tienen, si hay alguno herido, con qué rapidez viajan, cuánto tiempo hace que pasaron, si los siguen otros cazadores, si el grupo puede alcanzar a los animales y, si es así, cuánto tardarán. 1
Esta es una escena de caza protagonizada por el pueblo Kung San en el desierto del Kalahari y describe el profundo conocimiento y análisis que hacen del medio natural estos cazadores. Analizando detalles como:
Las huellas de un animal  que se mueve de prisa muestran una simetría más alargada. Un animal ligeramente cojo protege la pata afligida, le pone menos peso y deja una huella más suave. Un animal más pesado deja un hueco más ancho y profundo. Las funciones de correlación están en la cabeza de los cazadores. 1
Y estas cabezas, las de estos cazadores del Kalahari, son verdaderamente brillantes.
En el curso del día, las huellas se erosionan un poco. Los muros de la depresión tienden a derrumbarse. La arena levantada por el viento se acumula en el suelo del hueco. Quizá caigan dentro trozos de hojas, ramitas o hierba. Cuanto más espera uno, mayor es la erosión.
Este método es esencialmente idéntico al que usan los astrónomos astrofísicos para analizar los cráteres dejados por el impacto de planetoides...1
Qué cantidad de conocimientos hay por todo el mundo, por todos los lugares y culturas, y qué poco valorados. La ciencia, y no por casualidad, es poco amiga de ese egocentrismo arrogante que no quiere aprender de otros, que no quiere un rico intercambio de culturas.
La ciencia, seamos conscientes de ello o no, nos rodea e impregna. No podemos vivir sin ella, la necesitamos para sobrevivir, y muy especialmente para entender el mundo donde vivimos. Es cierto también que esta se puede usar no para el bien, no para enriquecer nuestro conocimiento y compartirlo con los demás, con los de nuestra cultura y con los de otras culturas, sino para hacer el mal. Pensada para dañar a otros, para engañarles, robarles, explotarles o incluso quitarles la vida. El ser humano, tristemente, ha empleado las mayor parte de las veces sus avances, sus conocimientos, para dañar a otros congéneres, más que para buscar la concordia y el acuerdo. Los enormes y destructores ejércitos, con sus letales armas, son un claro ejemplo de ello. No buscan la paz, aunque hablen constantemente de ella, sino la imposición, el sometimiento y principal y fundamentalmente la violencia como modo de lograrlo. Es triste también, que pese a todos los abusos cometidos por el poder económico y político del momento sobre innumerables personas, países y culturas a lo largo del mundo, los mismos científicos, con el grado de poder que tienen dado su prestigio, estén silenciosos, miren hacia otro lado, como si aquello no fuese con ellos y fuese realmente algo en lo que no deben inmiscuirse, eso cuando no están directamente apoyándolo.
Sin embargo, y a pesar de todo este lado negativo que puede provocar la misma ciencia pensada con un sentido nada positivo, es el mismo pensamiento crítico, la misma ciencia, la que nos ayudará a desenmascarar estas ocultas y nada bien intencionadas actuaciones.
 La crítica basada en evidencias y hechos de nuestros estamentos y jerarquías sociales: políticas, religiosas y económicas, es el camino a seguir para reconducir a nuestra sociedad hacia unos hábitos de respeto, de concordia y de tolerancia, que son los que traerán su bienestar, y los que finalmente garantizarán su supervivencia.
Carl Sagan hacía una crítica muy profunda y sincera de su propia sociedad, de la sociedad estadounidense:
Preveo cómo será la América [Estados Unidos] de la época de mis hijos o nietos: Estados Unidos será un economía de servicio e información [en realidad de desinformación y entretenimiento]; casi todas las industrias manufactureras clave se habrán desplazado a otros países; los temibles poderes tecnológicos estarán en manos de unos pocos y nadie que represente el interés público se podrá acercar siquiera a los asuntos importantes;  la gente habrá perdido la capacidad de establecer sus prioridades o de cuestionar con conocimiento a los que ejercen la autoridad. 1
Tenía razón, la gente, y no solo de Estados Unidos, ha perdido esa capacidad de cuestionar con conocimiento las decisiones políticas o económicas que se toman en sus sociedades. Y la ha perdido porque  está muy poco formada e informada, y no solo por el sistema educativo en escuelas, institutos e incluso en universidades, sino principalmente porque los medios de comunicación y la publicidad comercial que están omnipresentes y que aparecen en cualquier lugar y hábito de nuestras vida han contribuido a ello. Estos medios de comunicación y esta publicidad comercial tienen unos mismos dueños, unos mismos patronos, que lo que han hecho no ha sido formar o informar, sino hacer una sociedad de personas consumistas, sin voluntad propia, sin conocimientos, sin información. Es la tragedia que vivimos hoy en día en la propia Europa y también en Estados Unidos, personas que no controlan nada en absoluto de su propia sociedad, que no tienen influencia en las decisiones fundamentales que se toman en ella, sean estas políticas, económicas, religiosas, culturales e incluso científicas.
La caída en la estupidez de Norteamérica se hace evidente principalmente en la lenta decadencia del contenido de los medios de comunicación, de enorme influencia, las cuñas de sonido de treinta segundos (ahora reducidas a diez o menos), la programación de nivel ínfimo, las crédulas presentaciones de pseudociencia y superstición, pero sobre todo en una especie de celebración de la ignorancia. 1
Es realmente humillante y vergonzoso como hoy en día se celebra la ignorancia, especialmente la ignorancia política, pues como bien hablaba Bertolt Brecht el peor de los analfabetos es el analfabeto político. Recordémosle:
El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales
 No olvidemos que históricamente, tanto la ignorancia como la superstición han sido utilizadas para la explotación de las personas, y este tiempo presente en absoluto es una excepción.
Ante este paisaje desolado y desolador de nuestras sociedades actuales no cabe la desesperanza, la dejadez, la pereza intelectual, esto no es propio de personas que merezcan un futuro mejor. Tenemos infinidad de medios, organicémonos con personas que estén por la labor, aprovechemos la enorme cantidad de conocimientos que tenemos hoy, utilicemos un medio como la red de internet para aprender, para formar e informar, para comunicar nuestras inquietudes, para establecer alianzas de paz y progreso alrededor del mundo. No demos más poder a las ya muy poderosas corporaciones económicas: evitemos comprar sus productos, compremos en mercados locales, en empresas o asociaciones alternativas; no sigamos la cadena de engaño y desinformación de sus medios de comunicación, que son todo el espectro de grandes canales audiovisuales e impresos, seamos divulgadores de los hechos, creemos canales de comunicación propios, comuniquémonos con el resto del mundo con esa poderosa red, salgamos de nuestro aislamiento.  Utilicemos la tecnología de forma creativa, para ser autosuficientes, para no depender de los intereses egoístas de los monopolios de las enormes compañías económicas. 
Todas estas cosas que menciono y otras muchas más no son difíciles de lograr, son en realidad perfectamente posibles y enriquecedoras. No todo el mundo es perezoso o falso, el mundo está lleno de gente con talento y con ganas de mejorarlo. Muchas veces pensamos que estamos solos en esto, cuando en realidad desconocemos que no estamos tan solos, que esa supuesta soledad está muy compartida, que muchas otras personas piensan y sienten como nosotros.
No dejemos que la oscuridad invada un mundo que puede estar lleno de luz, y la ciencia, no se nos olvide, es un poderoso y valioso aliado para evitarlo.


Notas:
(1) Carl Sagan. El mundo y sus demonios. Planeta. 2000. Título original The Demond-Haunted World. 1995.
Esta obra de Carl Sagan es muy recomendable, animo a ir a una biblioteca y entrar en ella, o a que forme parte de nuestra propia e íntima biblioteca.

viernes, 28 de marzo de 2014

La enseñanza del experto

Ben Bernanke, de la presidencia de la Reserva Federal al think-tank Brookings Institute. Un típico experto.

A menudo, demasiado a menudo, oímos, vemos y leemos en los medios de comunicación que tal o cual experto nos habla y enseña sobre economía, sobre política, sobre historia e incluso sobre moral. Y si lo dice un experto debe de ser cierto, aunque nuestro sentido común y nuestra moral nos lancen un grito desde dentro indicando que eso que nos dice el experto no concuerda con lo que oímos y vemos, no ya en esos medios de comunicación, sino en nuestras propias vidas particulares. Es como si nos hablasen de un mundo imaginario al que supuestamente uno puede llegar si hace méritos propios, aunque luego veamos también que esos méritos suelen depender y suelen venir de si eres hijo de tal o de cual o de si has conseguido llegar allí a base de servir y servir, pero siempre quedando en un segundo plano.
En el mundo de la empresa y negocio privados, que es el mundo que domina nuestra sociedad y lo hace de un modo bastante tiránico y monopolístico, quien manda es don dinero, o mejor dicho quienes lo poseen, quienes poseen la riqueza económica. No manda la razón, tampoco el sentido común y menos la verdad. Dicho esto les contaré la historia del experto, que posiblemente ustedes ya conozcan, aunque seguramente también la olviden a menudo. Esta es así:

Un señor de cierta edad, que ya peinaba canas, gozaba de un enorme prestigio en su área de experiencia. Sus discípulos y los jóvenes que comenzaban su carrera sentían una profunda admiración hacia él, admiración que se convertía casi en fe, ya que tenían a aquel señor como una especie de Dios, la Biblia en su campo de dominio. Un día ese señor, que trabajaba para una poderosa compañía, fue a ver un problema que había ocurrido con la elaboración de un diseño. Los jóvenes investigadores le argumentaron y le expusieron claramente los problemas que ocurrían, pero él les dijo que no había ningún problema, que estaba bien. Ellos, los jóvenes, temerosos, le indicaban:

- ...pero si no cumple con esta y otra medida. Es inviable, no puede funcionar.

A lo que el experto volvió a replicar:

- Está bien.

Ellos, aturdidos, desconcertados, solo se atrevieron a decir:

- Pero si...

Y así quedó, los jóvenes dudaron de lo que decían, es más, creyeron estar equivocados, completamente equivocados y pensaron que así tenía que ser, como el experto se lo había dicho. Luego, las cosas no funcionaban bien, pero no rectificaron y asumieron el problema real, sino que lo trasladaron a otra parte, allí donde el experto no había hecho ninguna observación. El problema perduró y causó numerosos perjuicios. Sin embargo, una persona con suficiente sabiduría y experiencia había contemplado todo aquello. Y esta persona, que no albergaba temor alguno y que no se dejaba impresionar por el prestigio del experto, fue donde él y le dijo franca y claramente:

- Ellos, los jóvenes, tenían razón.

El experto, viendo que ante sí tenía a una persona a la que no podía engañar con su aureola de prestigio, dijo de forma seca y lacónica:

- A mí me paga mi compañía.

No era, por tanto, una cuestión de tener razón, de haber acertado, de hacer lo correcto desde el punto de vista moral e intelectual. Simplemente el experto no era de fiar por la sencilla razón de que obedecía el dictado de quien le pagaba, tuviese razón o no.
Creo que la extrapolación de la enseñanza que nos aporta la historia de este experto a lo que llevamos viendo, oyendo y leyendo sobre política y economía en los medios de comunicación, que son, no se nos olvide, medios portavoces del poder económico y no representantes del rigor informativo, es sencilla de ver.
Ahora saquen sus conclusiones, analicen las consecuencias que ha tenido y vean su propia ingenuidad y falta de criterio propio, que en gran medida son responsables de la marginación social y económica que ha tenido lugar en un importante sector de la sociedad actual.





domingo, 23 de marzo de 2014

Crimea

Crimea celebra su salida del gobierno neofascista ucraniano y su unión a la Federación Rusa


Como habrán oído estos días, Crimea, la península de Crimea, ha decidido en referéndum dejar de ser una región de Ucrania y pasar a ser parte de la Federación Rusa.
Los resultados de tal referéndum han sido bien elocuentes: un 96,77 % a favor y apenas un 2,51 % en contra, con una participación muy alta, del 83,1 %. Estaba, por tanto, bien claro lo que querían los habitantes de Crimea. Los medios de comunicación occidentales, además, han intentado falsificar u ocultar el hecho de que no solo los crimeanos rusos han apoyado mayoritariamente esta vuelta a Rusia, sino que lo han hecho también las otras etnias, como los tártaros o los de cultura ucraniana. Así, tenemos que la población de etnia no rusa constituye un 41,7 % y no ha habido, como hemos visto, un 41,7 % de rechazo en el referéndum. 1
La votación se ha hecho de forma honesta y limpia, pese a que los medios de propaganda de las corporaciones occidentales, medios de comunicación o ONGs, hayan querido indicar que Rusia intimidó con su actuación en Crimea. En realidad lo que Rusia hizo es evitar que los neonazis instalados por la UE y Estados Unidos en Ucrania 2  interfiriesen, intimidando y evitando el referéndum. Como de hecho ya están haciendo con mercenarios contratados a propósito con el fin de crear terror y acusar al Gobierno ruso de que constituye una amenaza para Ucrania y así tener la justificación para una intervención militar en la misma Ucrania, no tanto para atacar a Rusia, algo a lo que no se atreverían, pero sí para garantizar la continuación del gobierno títere neonazi instalado por el poder económico occidental en Ucrania.3 No nos olvidemos que el rechazo hacia estos fascistas instalados ilegalmente en el poder mediante un golpe de Estado no solo se da en Crimea, sino en gran parte de la propia Ucrania, especialmente en el este. Pues este desgobierno fascista  va a intentar imponer unas duras políticas de castigo económico, político y social hacia su población, especialmente también hacia sus minorías étnicas. 4, 5
La limpieza de las votaciones en Crimea ha sido garantizada por numerosas organizaciones y personas: 135 observadores internacionales de 23 países.

Mateus Piskorkski, el líder de la misión de observadores europeos y parlamentario polaco: "Nuestros observadores no han registrado ninguna violación de las reglas de votación". 
Ewald Stadler, miembro del Parlamento Europeo disipó el mito del "referéndum a punta de pistola": "No he visto nada que se parezca a la presión... La misma gente quiere tener algo que decir".
Pavel Chernev: miembro del Parlamento búlgaro: "La organización y los procedimientos están 100 % de acuerdo a las normas europeas". 1
Dado el tratamiento propagandístico masivo de los medios de comunicación corporativos occidentales sobre Crimea, como también sobre la misma Ucrania, ya se deberán imaginar que hay grandes intereses económicos detrás de todo esto. Y es cierto, no solo es rodear y cortar las vías de acceso y comunicación a Rusia, sino que allí mismo, en la península de Crimea, la importancia económica es vital. Como saben Crimea está rodeada por el Mar Muerto y al noreste tiene el Mar de Azoz, y este ahora está controlado a través del estrecho de Kerch por Rusia. Además, tenemos que  se puede comunicar el Mar Caspio, que está al este, con el Mar de Azoz a través del Volga, y del canal entre este y el río Don, y además Moscú está comunicado con el Volga a través del canal de Moscú. Si el poder económico occidental hubiese podido haber controlado la península de Crimea, le habría hecho entonces mucho daño a Rusia. Es lo que pretendían, no lo han conseguido, y por eso están enrabietados, rabia que expresan a través de sus medios de comunicación. También, con esto, pretenden relanzar una nueva campaña de justificación para una ofensiva en el plano militar hacia Rusia, presentando a esta como una amenaza hacia occidente, cuando la realidad es precisamente la contraria. Pero esto no importa, lo que importa es engañar al público como se hizo en Irak, en el 11S o en cualquier otra campaña propagandística bélica con el fin último de destinar recursos de todos a sus propios bolsillos, eso sí, utilizando la excusa de la seguridad y el imaginario peligro que ellos crearon para atemorizar a los débiles corazones de los mal informados ciudadanos occidentales. 6

Rutas fluviales desde Moscú con el Mar Caspio, el mar de Azoz y el Mar Negro, a través de los ríos Moscova, Volga, Don y sus canales. Crimea está en la esquina inferior izquierda.

Para ver el deshonesto comportamiento de los medios de comunicación corporativos occidentales y de organizaciones "humanitarias", como Amnistía Internacional, en relación al carácter violento, mercenario y extremista de la apodada oposición que condujo al golpe de Estado contra el gobierno ucraniano, recomiendo los siguientes enlaces:




Notas:
1.Michel Chossudovsky. What the western media won´t tell you: crimean tatars and ukrainians also voted to join Russia. Global Research, 18.3.2014.
2. Tony Cartalucci. A tale of two protests: Ukraine and Thailand. Part I, III and III. Land Destroyer.20.1.2014.
3. Tony Cartalucci. NATO "mystery gunmen" seek to strengthen Kiev regime´s hand. New Eastern Outlook, 20.3.2014.
4. Thierry Meyssan. ¿Quiénes son los nazis en el gobierno ucraniano? Red Voltaire, 3.3.2014.
5. Michel Chossudovsky. Ukraine "democratic" coup d´état: Washington "neonazi neoliberal" proxy government. Global Research, 12.3.2014. 
6. Alex Lantier. Anti-Russia propaganda and the fabrication of a new pro-war consensus. wsws.org, 21.3.2014.

viernes, 21 de marzo de 2014

Amnistía Internacional invirtiendo la realidad sobre el campo de refugiados palestinos de Yarmouk en Siria



Amnistía Internacional emite un comunicado el 10 de marzo de este año 2014 sobre la situación del campo de refugiados palestinos de Yarmouk, en Damasco. Lo titula de forma dramática: Yarmouk sitiado, o el horror de los crímenes de guerra, el hambre y la muerte. Y ciertamente es un drama lo que allí ocurre, pero esto, lo que realmente ocurre, Amnistía se cuida mucho de ocultarlo, de ocultar las verdaderas causas de ese drama. Por contra, lo que hace es lanzar una campaña más de propaganda con el fin de suscitar la indignación popular occidental contra el Gobierno sirio, para utilizar, otra vez más también, la Responsabilidad para Proteger para tener la excusa ante un posible ataque militar exterior. Sin pararse a analizar si el acusado, el Gobierno sirio, es realmente culpable de los crímenes que pretende inculparle sin ninguna prueba evidente.
Casi 200 personas han muerto desde que se endureciera el sitio al campamento en julio de 2013. Al menos el 60% de la población sufre malnutrición

Amnistía Internacional revela en un nuevo informe sobre Siria que se han cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad contra la población civil siria y palestina en Yarmouk, situado a las afueras de Damasco y sometido a un asedio brutal por las fuerzas del gobierno sirio. 1
Qué fácil acusa Amnistía Internacional de crímenes de guerra y de crímenes de lesa humanidad a aquellos gobiernos o personas que están en el punto de mira, y nunca mejor dicho, del poder económico occidental. Sin embargo, aunque estos crímenes son claramente evidentes en este poder económico occidental Amnistía calla clamorosamente ante ello.
Continúan con su alegato
“Las fuerzas sirias cometen crímenes de guerra al usar el hambre de la población civil como arma de guerra. Los espeluznantes relatos de familias que han tenido que comerse gatos y perros, y de civiles atacados por francotiradores mientras buscan alimentos, se han convertido en algo cotidiano en el horror que se vive en Yarmouk”, ha manifestado Philip Luther.  1
No obstante, la historia de lo que allí ha ocurrido y ocurre es bastante diferente a como la propala esta organización.
Ya a finales de 2012 el campo de refugiados palestinos sufría los ataques de los yihadistas financiados por occidente para derrocar al Gobierno sirio. Para entender cómo se produjo la planificación y utilización de estas organizaciones mercenarias yihadistas recomiendo este enlace: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Este ataque era denunciado por el líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina Anwar Raja. 2
Los ataques iban lanzados en primer lugar directamente contra los líderes palestinos
El primer ataque contra Yarmouk tuvo lugar en noviembre, matando a varios de los líderes de los Comités populares palestinos que se crearon para proteger el campo para evitar la entrada de insurgentes. 2
No era, pues, el Ejército sirio el que lanzaba la ofensiva, aunque los medios de comunicación corporativos occidentales y las organizaciones "humanitarias", también corporativas, quisiesen cambiar los hechos.
Anwar Raua afirmó que el Ejército sirio vino a rescatar a los palestinos en Yarmouk expulsando a los insurgentes. Raja dijo que fue en este momento en el que la guerra mediática comenzó. Los medios de comunicación extranjeros comenzaron a diseminar la desinformación de que el Ejército sirio había atacado el campo de refugiados de Yarmouk. La realidad de la situación es que el Ejército sirio ha prevenido masacres contra los palestinos. 2
En cuanto a la acusación de Amnistía Internacional de que las fuerzas sirias cometen crímenes de guerra al usar el hambre de la población civil como arma de guerra, cabe decir que revela otra manipulación de los hechos. Pues son los yihadistas extranjeros los que tienen bloqueado realmente el campo, evitando que nadie salga.
El Frente Nusra y los grupos Takfir [los mercenarios islamistas extranjeros] están haciendo negocio con el hambre de la gente. Ellos quieren decir al mundo: "Mirar: la gente pasa hambre". Es como si los residentes estuviesen secuestrados dentro de su propio campo, dentro de su propia casa, y los militantes están negociando con ellos, con sus almas. 
Ellos acusan que el Estado sirio está asediando a los palestinos en el campo. Ellos quieren invertir la imagen y la verdad, diciendo que el Gobierno sirio es parte de la fuerza criminal, pues no hacen nada para proteger a la gente. Ellos quieren que la gente odie al gobierno. 3
Del mismo modo a los mismos mercenarios islamistas, Amnistía Internacional quiere invertir la realidad, quiere callar ante quienes son los causantes de la tragedia en Siria, el poder económico occidental y sus servicios de inteligencia, junto a sus estados socios y los yihadistas contratados a tal fin, trasladándola a quien no hace sino defender a las propias gentes de Siria y la soberanía de este país.
Amnistía internacional no es una organización que vela realmente por los derechos humanos, sino que utiliza estos en beneficio del poder corporativo, del cual recibe apoyo económico y mediático  para que precisamente continúe con esta labor tan poco honesta y tan poco declarable. Lo viene haciendo desde su mismo origen y no precisamente de una forma muy oculta para cualquiera que observe los hechos, que son muy pero muy claros. Convirtiéndose  así esta organización en el mayor obstáculo presente para una defensa seria, honesta y sincera de los derechos humanos como tales.

PS:
Para más información sobre Amnistía Internacional dejo este enlace: Amnistía Internacional.


Notas:
1. Yarmouk sitiado, o el horror de los crímenes de guerra, el hambre y la muerte. Amnistía Internacional, 10.3.14.
2. Insurgents attack Yarmouk refugee camp in Damascus. nsnbc. 17.12.2012.
3. Palestinians starving inside Al Qaeda held Syria refugee camp. Al Nusra is supported by Israel. RT, Global Research, 3.2.2014. (declaraciones de Anwar Raja).

martes, 18 de marzo de 2014

¿Es racional la guerra?

La guerra del hombre rico, la sangre del hombre pobre

En una de las secuencias de la trilogía cinematográfica El Padrino 1 se expone en una negociación entre jefes lo siguiente: "blood is a big expense" (la sangre es  un gran gasto, es cara), indicando que nadie en principio quiere la guerra, que la guerra es costosa y que como último recurso se recurre a ella.  Este pensamiento refleja bien el modo en que normalmente proceden las sociedades humanas ante el fenómeno de la guerra, es decir, ante el enfrentamiento donde hay violencia entre dos grupos humanos. Este hecho, el de la violencia, el de la presencia de la muerte, el que las personas se maten unas a otras, hace que prácticamente nadie se atreva a defenderlo de una forma descarnada, sin ocultar lo que puede suceder y sucede. 
¿Es un comportamiento irracional y extremo el que lleva a los hombres a la guerra? Si es así, ¿por qué ocurre en todas las sociedades, primitivas y modernas?, ¿por qué? ¿No puede ser que esta, la guerra, tenga una base práctica, un fundamento práctico? Pongamos un ejemplo, en un hábitat determinado viven determinados grupos humanos que se dedican a la caza y en el pasado ya ha habido disputas entre ellos por los espacios territoriales, por las zonas donde se procuran el alimento. Esto se agrava un día por unas inundaciones infrecuentes, forzando a los habitantes de estas zonas inundadas a moverse hacia otras, esto desemboca, debido a que los recursos son limitados, en un lucha fratricida entre los grupos invasores y los residentes, ganando el grupo que tiene más hombres mejor armados. ¿Podemos decir que esta lucha, esta guerra, es irracional?
La guerra primitiva no es caprichosa no es instintiva: es solamente uno de los mecanismos de control que ayudan a mantener las poblaciones humanas en un estado de equilibrio ecológico con respecto a sus hábitats. 2
El hecho de que en las guerras donde impera la fuerza física ganen los grupos con más hombres y mejor armados suele ser indicado por los antropólogos como la causa de que las sociedades sean patriarcales en vez de matriarcales. Si las mujeres adquiriesen el rol de guerreras, estarían condenadas a la derrota ante un grupo de hombres en igual número y circunstancias. Que hombres y mujeres se dedicasen a la vez a la guerra no se observa porque los guerreros suelen requerir una motivación y una recompensa por el esfuerzo de la guerra, y esto conduciría a una lucha entre sexos, que seguramente se dio, dando el resultado final conocido.
Para acudir a una guerra se necesitan justificaciones, y estas aparecen tanto en las sociedades más antiguas como en las de hoy en día. Estas justificaciones pueden ser reales, aunque normalmente no sean la causa principal de la guerra, como, por ejemplo, venganzas por agresiones, muertes de familiares, robos..., y pueden ser inventadas, para ocultar las verdaderas motivaciones de la agresión. Esto último lo hemos visto y lo estamos viendo en las guerras de agresión coloniales modernas que se han llevado y se llevan a cabo contra dos países como Libia y Siria por parte de los dirigentes políticos y económicos de Europa y Estados Unidos. Ver, por ejemplo, algunas de las falsas justificaciones humanitarias aducidas para dar por buenas tales guerras: Los medios de comunicación y la guerra en LibiaEl papel de Amnistía Internacional en la guerra contra SiriaAmnistía Internacional: su actuación en la guerra de agresión contra Libia.
En las guerras modernas no se pueden esgrimir alegremente razones ecológicas, en realidad, dados los medios, conocimiento y tecnología de nuestras sociedades, tal justificación no es justificable. La guerra moderna se basa más en un sentimiento de poder que en una necesidad ecológica. Debido entre otras cosas a que quienes las llevan a cabo viven en un lujo y en una riqueza desmesuradas, muy por encima de cualquier necesidad, y ambicionan todavía más. Es un motivo aparentemente práctico, el de tener más poder, pero también puede ser  un motivo bastante loco y peligroso si no hay  en el fondo una finalidad de subsistencia. La forma de ser más rico y más poderoso ha sido normalmente hacerlo a expensas de otros, robándoles, para esto es necesaria muchas veces la violencia, la misma guerra. Como esta hoy en día es posible llevarla a cabo por quienes las perpetran de una forma segura, dada la enorme diferencia militar entre el agresor y el agredido, y a que a la guerra no van quienes se benefician de ella, esta se ha convertido en un enorme negocio, eso sí, lleno de sangre, sufrimiento y destrucción para otros muchos seres humanos. Para entender este siniestro círculo vicioso en el que los ricos  y poderosos, que son los  promotores de la guerra, se libran de ir a ella y en su lugar van  los más marginados y pobres de la sociedad, que precisamente han sido mantenidos ahí, en la pobreza y en la marginación, por quienes ahora los envían a una lucha, que no es realmente la de ellos, como carne de cañón, recomiendo este artículo: El desempleo es un arma política y económica, y también una causa para la guerra.
¿Saben cómo y por qué se han librado estas guerras?
Un timo [la guerra]  yo creo que es mejor descrito como algo que no es como le parece a la mayoría de la gente. Solo un pequeño grupo "dentro" sabe de que se trata. Es llevado a cabo para el beneficio de unos pocos a costa de la gran mayoría. De cada guerra unos pocos hacen enormes fortunas. 3
Es triste, unos pocos se benefician sin luchar y otros muchos, los más pobres, luchan en ella sin ganar nada y perdiendo mucho para favorecer precisamente a los primeros, que son los que además los mantenían en la marginación. ¿Qué ejemplo de inteligencia y humanidad puede dar de este modo la misma especie humana?
Les dejo con una explicación de la irracionalidad, o mejor dicho de la inhumanidad de la guerra moderna, mostrando como la codicia conduce a hacer cosas realmente terribles. La explicación, muy clara y sincera, es de uno de los mejores presidentes que ha conocido el mundo moderno, Hugo Chávez. (Enlace).
Y ya saben también el dicho: "Guerras oyeras y no vieras", o mejor, ni oyeras ni vieras. A ver, si de una vez, es verdad.


Notas:
1. Esta trilogía, una obra maestra, comenzó con una adaptación de Francis Ford Coppola de la novela escrita por Mario Puzzo, quien ayudaría a escribir el guion a Coppola en esta primera parte y en las dos siguientes.
2.  Marvin Harris. Cows, pigs, wars and witches. Vintage books, 1989.
3.  Smedley Butler. War is a racket.