domingo, 19 de junio de 2016

Tras la muerte de Jo Cox: una reflexión alejada de la presión social


El asesinato de la diputada del Parlamento británico Jo Cox el pasado día 16 de junio, debe suscitar en todos nosotros un generalizado rechazo y condena. Asesinada como fue de forma tan violenta por un fanático que la apuñaló y la disparó. Terrible.
Sin embargo, este tipo de sucesos que conmocionan con razón a la opinión pública, no deben usarse como instrumento para sacar rédito político, aunque sí debe hacerse un análisis a fondo de lo ocurrido  si queremos dar algún tipo de solución para que no vuelva a suceder.
En este sentido, no tardaron los medios de comunicación, ingleses y extranjeros, en aprovechar lo oportuno del momento y las particulares características del asesino, para arremeter con inmoralidad e injusticia contra quienes quieren la salida del Reino Unido de la Unión Europea.



 Los partidarios del denominado Brexit son mayoría y tienen muy sólidas razones para pensar, como piensan, que deben seguir un rumbo propio. Defienden en buena lógica la independencia de su país y no el sometimiento a una superestructura que aporta poco valor y que ha conducido a la ruina a varios países del sur de Europa. No son, por tanto, unos locos o unos fanáticos nacionalistas, pese a que sí haya alguno así, como los hay en todas las partes. Tampoco pecaremos una vez más de ingenuos al pensar que pueda darse tan fácilmente al azar este luctuoso suceso, con unas consecuencias tan importantes, en los días previos al referéndum que decidirá si esta nación permanece o no en la organización política y económica de la UE. La historia está llena de ejemplos de asesinatos políticos preparados, inducidos y llevados a cabo con el fin de variar el curso político de una forma drástica. El Brexit tiene poderosos enemigos, desde sectores amplios del poder económico y político británico, al del resto de Europa occidental, y al todavía mayor y decisivo estadounidense. Si hacemos memoria, podemos recordar como en la misma Europa pudieron llegar a convencer a un extremista de extrema derecha, Gundolf Köhler, para inmolarse y matar a un montón de personas en la Oktober Fest de Munich en 1980. Allí había un fin político, Gladio, aquí es bastante evidente que también lo hay. Tal vez los únicos que no hayan tenido una conciencia real de sus actos y las consecuencias que se derivaban de ellos sean los mismos autores, demasiado fanatizados para hacer uso de la razón. Al resto lo considero lo suficientemente inteligente para haberlo pensado, aunque luego por motivos sociales sea callado. Aquí tienen un ejemplo de cómo se opera para provocar esta violencia e intolerancia, explicado para el caso de los islamistas, pero válido también para los demás: Terrorismo islamista.
Expuesto este trasfondo de violencia histórica, pasada y presente, me gustaría hablar sobre la figura política de Jo Cox, porque creo que es importante, ya que representa un modelo muy habitual en la izquierda europea.
Dibujada en los medios de masas y también en abundantes alternativos, no muy bien informados o sometidos al pensamiento de los primeros, como una defensora de la libertad, el respeto, la justicia y los derechos humanos, podemos ver que muchos de sus hechos y opiniones en el ámbito internacional decían algo bien distinto.
Así, en línea con su partido, el laborista, pedía zonas protegidas en Siria, donde quedase excluido el Gobierno sirio y su ejército, pero no una coalición extranjera. Si nos fijamos y hacemos memoria, es lo que se propuso para Libia con tan terribles consecuencias, aunque aquí se diga que también se excluye al ISIS, sin mencionar, claro está, al resto de grupos u organizaciones, todos ellos mercenarios y terroristas que carecen de apoyo popular en el país. 1
En Libia la propuesta la hizo inicialmente un poderoso think-tank, Brookings, dirigido por las principales corporaciones industriales y financieras de occidente. Lo indicaba en su informe del 9 de marzo de 2011 titulado: Las opciones militares reales en Libia.  El de Naciones Unidas, la resolución 1973 de su Consejo del 17 de marzo, es una copia del anterior. Mostrando a quién sigue esta organización internacional y, como vemos, a quién siguen los laboristas.
La creación de zonas seguras o protegidas vuelve a nombrarse para el caso de Siria en otro informe de Brookings una vez quedó fallida la invasión prevista tipo a la de Libia. En este, denominado La destrucción de Siria, del 23 de junio de 2015, se dice lo que meses después repetiría Jo Cox, hablando de zonas seguras locales usando el poder aéreo de Estados Unidos (los británicos y sus aliados occidentales en la propuesta de Cox). 3 El think-tank es claro sobre cuál es el propósito de esas zonas: como santuarios para los mercenarios, bases para el terrorismo. Pese a que se disfracen, como se disfrazaban en Afganistán, de serlo para luchadores de la oposición o luchadores de no sé qué libertad.
Se propone un camino a un programa de entrenamiento intensificado y en equipo.  Una vez que ese programa hubiese generado una cantidad crítica de luchadores en los lugares de entrenamiento en el extranjero, se pasaría a la siguiente fase, junto con la voluntad de Estados Unidos en colaboración con los socios regionales, para ayudar a defender zonas seguras locales usando el poder aéreo de Estados Unidos, además de fuerzas especiales una vez que las circunstancias son propicias los luchadores de la oposición siria establecerían entonces zonas seguras en Siria, que ellos buscarían extender y mantener. Las zonas seguras serían también utilizadas para acelerar el reclutamiento y entrenamiento de más luchadores de la oposición que podrían vivir allí y ayudar a proteger sus comunidades mientras reciben un entrenamiento básico. 3
La política británica va tan lejos como para decir que tal decisión debería tomarse incluso existiendo la oposición rusa o china en el Consejo de Seguridad. Se puede apreciar el nulo respeto a la legalidad internacional de Jo Cox, no atendiendo a estos requisitos de Naciones Unidas, ni tampoco, y esto es incluso más grave, al del respeto a la soberanía de cada país. Ella cree que su nación, el Reíno Unido, y sus socios pueden hacer y deshacer a su antojo en otros estados. Quitando y tomando parte del territorio de Siria, no permtiendo que su ejército y su gobierno legítimo estén presentes. Esto sería inadmisible por cualquier entidad estatal del mundo. Además, tenemos el agravante de que la ilegal y falsa excusa de defender a los civiles sirios choca con que son esos países occidentales quienes han causado el problema de esas personas, al fomentar a organizaciones mercenarias islamistas que han asolado este lugar de Oriente Medio.
Lo que nos ofrece Cox es colonialismo en estado puro.
Acompaña sus ideas, tomadas como se ha visto de poderosos referentes, de justificaciones y argumentos carentes de cualquier relación con la realidad en el terreno en Siria. Se basa en falsos hechos de organizaciones denominadas en nuestras sociedades como "humanitarias", pero que realmente han operado y operan como entidades justificadoras de las políticas de injerencia política y explotación económica llevadas a cabo por las compañías comerciales del "primer mundo". Es lo que ocurre con Médicos sin Fronteras.

PS:
A leer sobre: 

Referencias:
1. Patrick Wintour. UK 'should enforce Syria no-fly zone even if Russia vetoes UN resolution'. The Guardian. 12.10.2015.
2. Kenneth M. Pollack. The real military options in libya. Brookings. 9.03.2011.
3. Michael E. O´Hanlon. Deconstructing Syria: towards a regionalized strategy for a confederal country. Brookings. 23.06.2015.

miércoles, 15 de junio de 2016

"¿Qué invadimos ahora?" La última película de Michael Moore


En estas fechas y pasadas habrán visto en los cines, si han querido o podido, el último filme de Michael Moore, ¿Qué invadimos ahora? Viene a ser una especie de sátira en la que ante los supuestos fracasos militares tras "la Gran Guerra" (La Segunda Guerra Mundial), él decide llevar a cabo un tipo de invasión diferente. En la que no se envía a un ejército, sino a una persona; en la que no se mata gente y se les roban sus recursos; en la que en vez de destruir vamos en plan amigable a aprender. Esto en verdad, este planteamiento, es encomiable. No es, por supuesto, el primer estadounidense que expone este tipo de cambio de postura en las relaciones internacionales, en vez de una agresiva y destructora, una dialogante, conciliadora. Lo hizo años hace el general Smedley Butler 1, también mostró una vía más humana, más sensata y exenta de vergonzosas cargas criminales el astrónomo y divulgador Carl Sagan, aunque referido, seguramente por temor, a los conquistadores españoles que llegaron a América, en vez de a su propio país, al que tenía mucho más cerca tanto en el espacio como en el tiempo.
Sin embargo, dicho esto, que las guerras, casi innumerables por su multitud, llevadas a cabo por los dirigentes de los Estados Unidos de América por todo el globo hayan sido un fracaso, es algo más que discutible. Y me refiero aquí a si esas agresiones militares no cumplieron los objetivos establecidos, si no totalmente, si en gran medida. Por ejemplo, las guerras contra Vietnam o contra Corea no fueron unas guerras idealistas y etéreas para combatir algo denominado "comunismo" (término polivalente utilizado y aplicado a cualquier país, organización, gobierno o persona que no obedece a Washington; sin importar mucho que orientación política real tenga), sino que su objetivo final, más pragmático, era el de servir de contención indirecta al desarrollo en la zona de sus posibles rivales económicos, fundamentalmente China, y en menor medida aquí la Unión Soviética. Tal y como atestiguan los Papeles del Pentágono en 1969. 3
La política exterior norteamericana desde entonces no ha cambiado. Incluso tras la caída de la Unión Soviética y del abandono del comunismo en China, la misma estrategia se mantiene. Lo que nos muestra el motivo real y no las apariencias en las que tal vez creíamos. Ya en 1991 tenemos por caso a Paul Wolfowitz diciendo que había que "eliminar a aquellos viejos regímenes clientes soviéticos antes de que el próximo superpoder venga a desafiarnos". Wolfowitz, subsecretario del Ministerio de Defensa de Estados Unidos y que fue también presidente del Banco Mundial, se refería aquí a Siria,  un socio de la antigua URSS y del nuevo superpoder que aparecería, Rusia.
En esa línea y en el momento actual tenemos al Secretario de Defensa de los Estados Unidos Ashton Carter aclarando que "...otros desafíos  [Rusia y China] son más complicados [que el "Estado Islámico"] y dado su tamaño y capacidades, potencialamente más dañinos..."
Ashton Carter no es un loco. Sus palabras reflejan honestidad racional. El plan de la élite financiera multimillonaria es un caos global para asegurar que Wall Street, Londres y Tel Aviv pueden permanecer sin rivales como centros del poder económico. Rusia y China, no los sanguinarios terroristas del ISIS generados por EE.UU., son los que representan una amenaza real a esos planes. 5
Las guerras planificadas y llevadas a cabo por la potencia americana han tenido su sentido y han obtenido, seamos sinceros, grandes resultados desde el punto de vista de sus poderes políticos y especialmente de los económicos, se han hecho riquísimos y dominan el planeta. Desde el punto de vista de sus múltiples víctimas, pertenecientes a los países agredidos y también, no se nos olvide, al país agresor, que pone los soldados a morir y los impuestos a recaudar, es otro cantar.
Retornando a nuestra película, nuestro autor, Moore, bandera en hombro se dirige a países europeos a aprender qué ocurre en ellos y llevarse a casa lo que valga la pena. Visita naciones como Italia, Alemania, Francia, Islandia, Noruega, Finlandia, Eslovenia o Portugal. También va a África, a Túnez, por un motivo particular del que hablaremos más adelante.
En Italia se reúne con trabajadores, representantes de sindicatos y altos directivos de empresa. Contrastando las malas condiciones laborales de su país con el europeo. En la nación de Moore las vacaciones pagadas no están garantizadas, dependen de tu contrato con la empresa, y donde las hay habitualmente son con bastante menor número de días. En Italia a todos, a todos los entrevistados mostrados en la obra, les parece algo bueno y necesario. Aquí cabría poner una pega a esta presentación un poco idílica que se hace sobre el mundo laboral en Europa, porque no es muy real. Ahora hay un elevado desempleo y la situación para muchos que trabajan no es así, contratados eventualmente o a través de ETTs, estos derechos, otros y su salario caen en picado. Europa en este sentido se ha americanizado demasiado. Esto se olvida en la exposición del documentalista.
Existen, no obstante, aportaciones importantes en otros aspectos comparativos entre el Viejo y el Nuevo Mundo. El trato más racional hacia los condenados en cárceles, haciendo el periodo de privación de la libertad algo útil y creativo, buscando la rehabilitación, y huyendo de excesivas medidas de supuesta seguridad y coercitivas, como en Noruega. En los Estados Unidos el sistema carcelario se ha convertido en un gran negocio por el mantenimiento de enormes cárceles con toda su estructura, sus sistemas de seguridad y toda su logística, además de utilizar a los presos como nuevos semiesclavos o esclavos del mundo actual para el negocio particular y de privar de la libertad y confinar a un elevado porcentaje de la población para precisamente controlar a la sociedad. En muchos países aquí se sigue esta tenebrosa tendencia, España es uno de ellos.
Hay más asuntos positivos que se mencionan: el cuidado de una comida natural, saludable, variada y basada en productos locales, hablando de Francia, frente a la comida basura del American Way of Life y sus Mc Donalds y Burguers. La educación creativa y formadora, sin distinción de clases sociales de algunos  estados del norte europeo, la gratuidad de la universidad por la que lucharon para mantenerla en Estonia, o el no apostar por las medidas prohibitorias y de castigo contra el consumo de drogas en Portugal; cuando los norteamericanos deberían acordarse del fracaso de su Ley Seca.
En fin, un conjunto de actuaciones racionales y buenas, afortunadamente recordadas por el cineasta estadounidense que se pueden seguir encontrando en Europa, aunque menos de lo que el documental nos muestra.
En Estados Unidos se olvidaron de prácticamente todas ellas y no parecen hacer nada por tenerlas, ni tampoco por oponerse a nuevas medidas cercenadoras de sus derechos y libertades. Pese a ser en los Estados Unidos de América donde se originaron las protestas por un horario de trabajo más digno. Sin embargo, es en Europa de donde parten principalmente las fundamentales reivindicaciones y logros de los trabajadores, como fue la propia Revolución rusa de 1917. Revolución que para nada se menciona en esta creación.
A Europa habrá que volver, pero va a ser difícil  a la dibujada en la película de una socialdemocracia que tiene que tolerar y tolera más o menos bien los derechos de sus empleados, porque esta es una especie en peligro de extinción. Hoy, una vez que ya no hay rival económico e ideológico como en tiempos del socialismo de estado, se estilan poco esos civilizados modos y se recurre al chantaje, a la amenaza o al despido si hay oposición al empeoramiento de las condiciones económicas y del propio trabajo.
La intromisión de Michael Moore en África, en Túnez, y en concreto en la que se apodó como "Primavera Árabe", vuelve a ser desacertada, ya lo fue en el año 2011. Por repetir falsedades y apoyar lo que no fue otra cosa que un proyecto neocolonial impulsado desde su propio país para destruir o controlar los estados árabes política  y económicamente no sumisos a los dictados de los intereses de Washington. Túnez, pese a no suceder lo de Libia, no fue una excepción en ese comportamiento general. Como Moore ha habido otros occidentales que trataban de salvar su propia credibilidad o vergüenza frente a su postura respecto a la mencionada "Primavera Árabe", visto lo sucedido en Libia o Siria, intentando autoconvencerse y convencer de que sí hubo un movimiento popular, local, justo y revolucionario en tales "revueltas". Sin embargo, los hechos son bien tozudos.
En mi opinión, lo que ocurrió en Túnez en el año 2011 no tenía detrás motivaciones ideológicas o políticas, sino solamente unas reivindicaciones sociales y económicas. Por el contrario, lo que comenzara a suceder en Siria apenas unos meses después de las primeras revueltas en Túnez, de ninguna manera es algo espontáneo: se trata de un proceso absolutamente dirigido, manipulado e instrumentalizado desde el exterior. 6
Cabe aquí recordar, como ya hiciera en este artículo: El origen de la Primavera Árabe, que este movimiento que se dio por el norte de África y en Oriente Medio tuvo poco o nada de espontáneo o local y sí, realmente, de movimiento dirigido desde los centros de poder estadounidenses, mediante la formación y financiación de organizaciones "no gubernamentales", como la Alianza para los Movimientos de la Juventud o Movements.org, reconocido todo ello, ya entonces, por los propios medios corporativos 7
Sobre Túnez ya exponía lo siguiente, poniendo en evidencia  las vacías y muchas veces interesadas visiones de imaginarias revoluciones:
Un informe de la Agence France-Press de abril 2011 indicaba que Michael Posner (del Departamento de Estado de Estados Unidos) afirmó que "el gobierno de Estados Unidos ha presupuestado $ 50 millones en los últimos dos años para desarrollar nuevas tecnologías para ayudar a los activistas a protegerse de la detención y el enjuiciamiento de los gobiernos autoritarios." El informe  explicaba que los EE.UU. "organizaron sesiones de formación para 5.000 activistas en diferentes partes del mundo. Una sesión que tuvo lugar en el Medio Oriente hace unas seis semanas reunió a activistas de Túnez, Egipto, Siria y Líbano que regresaron a sus países con el objetivo de la formación de sus colegas allí "Posner añadiría, "Volvieron y hay un efecto dominó". Ese efecto dominó, por supuesto, es la "primavera árabe". 
 El 16 de enero de 2011 Al Arabiya News, en manos de la dictadura de Arabia Saudí, decía que el reformista Marzouki volvía a Túnez en medio del caos de su gobierno. Caos creado por Estados Unidos con la gente controlada por ellos y enardecida por los cables liberados de Wikileaks a propósito sobre el presidente para crear malestar social. 
Moncef Marzouki fue fundador y director de la Comisión Árabe para los Derechos Humanos, una institución colaboradora con el Movimiento Mundial por la Democracia de la NED, participando en la tercera asamblea de ese Movimiento de la NED junto a la Liga tunecina de Marzouki por los Derechos Humanos, patrocinado por la NED, la Open Society de G. Soros y la USAID. 8
En definitiva, un filme, como prácticamente todos los de Michael Moore, para ver, didáctico y como de costumbre  para nada aburrido. Aunque, al ser un documental, se le debe exigir un mayor acercamiento a la realidad que se supone trata de describir. Tal vez al hacerlo se hubiese obtenido un resultado menos esperanzador, seguramente algo desalentador; pero si se quiere dar soluciones a los problemas presentes y cotidianos, no cabía ni cabe otra que tomar al toro por los cuernos. Seguramente Moore no se atrevió a hacerlo.

Referencias:
1. Smedley Darlington Butler . War is a racket. History is a weapon. 1935. http://www.historyisaweapon.com/defcon1/warracket.html
2. Carl Sagan. Cosmos. Who speaks for Earth? 1980.
3. Tony Cartalucci. Laos: The New Cold War Battleground You Don't Know About. Land Destroyer. 1.2.2016.
4. Fora.TV: Wesley Clark at the Commonwealth Club of California, October 3, 2007
5. Caleb Maupin. Is Ashton Carter insane? nsnbc.me. 17.11.2015.
6. Raúl González Zorrilla. Reflexiones sobre el Estado Islámico con el Coronel Pedro Baños Bajo. La Tribuna del País Vasco. 3.08.2015.
7.  Ron Nixon. U.S. groups helped nurture arab uprisings.  The New York Times. 14.04.2011.
8.  Tony Cartalucci. 2011- Year of the dupe. Land Destroyer. December 2011


viernes, 10 de junio de 2016

Venezuela: un problema de clasismo



Quien se enriquece y participa de la explotación y discriminación de sus semejantes no puede venirnos a decir que defenderá la democracia, la libertad y los derechos humanos. El clasismo siempre fue y es contrario a todas ellasmy ellos.

Relataba en fechas anteriores, como el historiador estadounidense Michael Parenti comentaba en un artículo, escrito en mayo de 2005, 1 su experiencia en el viaje que hizo a Venezuela. Y comenzaba contando esta experiencia ya en el mismo vuelo que le condujo de Miami a Caracas. En él coincidió con una dama elegantemente vestida que no tardó, una vez entablada cierta conversación, en hablar mal del presidente del Gobierno de Venezuela, entonces Hugo Chávez. Recurriendo a algo que la llamada oposición y el poder económico privado han repetido una y otra vez, que estaba "arruinando el país"; siendo este un discurso muy manido, pero no acompañado de evidencias fiables. Ante esta reacción, el historiador preguntó a la mujer si este gobierno había perjudicado a su negocio, dedicado a la moda femenina y teniendo contactos con altas firmas de Estados Unidos. Su respuesta fue que "en absoluto", pero indicaba, sin precisar, que había arruinado muchos negocios, que estaba arruinando la economía, volviendo a repetir el discurso comentado. Parece que más que contar realidades, la mujer, transmitía una campaña de difamación preparada hacia el Gobierno de Chávez, al que había que presentar como un verdadero desastre y una ruina.
La realidad económica y social de Venezuela en aquella época era bien diferente a como la quería transmitir aquella dama, en un país que reducía de forma drástica la pobreza y la pobreza extrema, así como eliminaba el endémico analfabetismo venezolano y disparaba las matriculaciones en las universidades, destacando la presencia femenina en ellas. Estos datos económicos y logros sociales pueden verlos en el siguiente artículo: La Venezuela bolivariana en datos y no en juicios de valor. 2
¿Qué ocurre entonces? Bueno, ocurre lo que tantas veces habrán podido ver en sus vidas, cuando alguien progresa comienza a despertar envidias y animadversiones, más todavía si esa persona proviene de sectores sociales humildes. Parece que no se tolera lo que tanto parece difundirse, la igualdad de oportunidades. Cada cual, según parece, debe estar en su sitio y más todavía en Venezuela, donde una clase alta vive en el lujo más extremo, mientras amplias capas sociales, la mayoría de la población, se las tenía que ingeniar para llevarse algo a la boca, para sobrevivir. La situación la mostraba de forma meridianamente clara Eduardo Galeano
En las laderas de los cerros [de Caracas], más de medio millón de olvidados contempla, desde sus chozas armadas de basura, el derroche ajeno. 3
El lujo poco comedido y el dispendio continúan en este país de América, pero ahora el estado se preocupa por los más desfavorecidos, y estos, y esto es lo que no se tolera, consiguieron poder social y político. Sin embargo, la alta burguesía sigue apartada del resto de los mortales en su burbuja de opulencia y arrogancia. Siguen despreciando a los demás, a los que consideran como inferiores y a su servicio. Esta Venezuela era y quiere seguir siendo una república bananera colonial.
La experiencia al respecto, de la separación de clases sociales, de un vasco que lleva años en este país, Agustín Otxotorena, es bien reveladora:
Su primera conclusión es que se trata de dos países, donde  aunque "haya mucha gente pasándolo mal y a la cual no le llega el dinero para vivir", hay "una clase alta que vive con estándares de vida superiores a los europeos”.“Riqueza mal repartida.""Si tienes dinero hay Whisky de 18 años, exquisito Ron Venezolano, Champagne Francés, Vodka ruso o sueco, bombones belgas, carnes sabrosas, langosta, ropa de marca, restaurantes exclusivos, discotecas espectaculares, playas con yates, clubs de golf, de Hípica, de Tenis, de fútbol y todo un país dentro de otro país donde no hay pobres, las mujeres y los niños son rubios, van a colegios exclusivos, universidades exclusivas, y se divierten en la Isla Tortuga o el Archipiélago de Los Roques, donde los únicos negros o pobres son los camareros, el servicio o los de seguridad", explica con precisión en una de las galerías colgadas en la web. 4
Y concluye con una realidad política y social que se quiere ocultar.
Todo vale para tumbar al Chavismo. Como sea, lo que sea, cuando sea...Lo único que les importa, así quede el país destrozado es sacar a los negros, pobres, indios, a la "gente fea" o "tierruos" del poder.Son muy racistas y muy clasistas...lamentablemente... 4
 Ahora les pregunto yo a ustedes sinceramente, ¿con quién hay que estar, con el que vive derrochando, explotando y humillando a los demás o con quien solo quiere vivir en paz y concordia con sus semejantes? 

Cuando vuelvan a hablar de Venezuela tengan en cuenta todas estas cosas, y no sean tan proclives a opinar tan a la ligera, dando consejos y soluciones, los que oyen en voz de las codiciosas clases altas venezolanas, que no han sido sino la causa del eterno problema de injusticias y abusos que ha sufrido la mayoría de la sociedad, la no privilegiada.
El problema principal de Venezuela es de clasismo. Aquellos que no lo perciban seguramente será porque participan de tal pensamiento y forma de vida.

Referencias:
1. Michael Parenti. Good things hapenning in Venezuela,. mayo 2005. http://michaelparentiblog.blogspot.com.es/p/articles.html
2. Juan Torres. La Venezuela bolivariana en datos y no en juicios de valor. Ganas de escribir. 7.03.2013. Enlace.
3. Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI. 2008.
4. Ejecutivo vasco muestra en Facebook los supermercados de la clase alta en Caracas: no falta nada. Telesur. 29.5.2016. ( Tomado del blog La Tabla).

domingo, 5 de junio de 2016

El efecto pernicioso de la omnipresente publicidad comercial


La publicidad inunda nuestras vidas, está presente prácticamente en todo momento y lugar. Tanto si nos quedamos en casa, como si salimos a pasear o viajamos, tendremos aquí, ahí y allá anuncios comerciales. En la televisión, en el periódico, en internet, en las marquesinas del autobús, en el propio autobús, en el metro, en los stands, en las tiendas, en los edificios…, en prácticamente cualquier visión de 360 grados que hagamos los encontraremos.
El experto en medios de comunicación norteamericano Michael Parenti, ya advertía en el año 1993 que en su país, los Estados Unidos, un espectador medio de televisión con cuatro horas diarias podía ver de 100 a 120 anuncios, siendo de 36400 o 43680 anuales. Nadie puede ser inmune a este constante bombardeo, incluso si adquirimos el hábito de apagar la televisión cuando aparecen, aun así resulta imposible escapar a su presencia, porque está, como decía, en todos los lados y en todo momento. Se engañarían también si creen que son inmunes a tal persistente acción. Los anuncios publicitarios están pensados y preparados para asaltar y explotar las debilidades y características de nuestro comportamiento humano, y aprenden y cambian los hábitos como lo hace la sociedad, aunque muchas veces, pese a que no nos percatemos, son ellos, los apodados como consejos publicitarios, los que causan y provocan el cambio de hábitos y costumbres en la sociedad. Habrán visto que el anuncio comercial  no se limita solo a vender un producto, sino que implica ya una forma de ser, de vivir e incluso de pensar.
En el periodismo se llegó a un punto en el que se decía que los artículos y las noticias aparecían en la cara posterior de la publicidad. Seguro que era cierto. Sin embargo, ahora es incluso peor. Pues los artículos y las noticias ya no son algo independiente de la publicidad, sino una nueva forma de hacerla. Estos venden y muestran una visión muy favorable de las empresas para las que realmente trabajan y que son las que se publicitan en la prensa, radio, televisión o internet. El periodismo abandona su función teórica para convertirse en instrumento de venta, venta no solo de productos y servicios, sino de una ideología y forma de ser y vivir. Esta ideología, la del consumidor en el mundo capitalista, es seguramente una de las peores que ha creado la humanidad. Ya que en ella no hay principios, solo hay preocupación por que se consuma y se compre más y más, convirtiéndose en una adicción. Sin ver si realmente es necesario lo que se compra y se consume, sin ver que esto puede conducir, como conduce, a una vaciedad moral y existencial, a perder el valor a las cosas y a la propia vida, a la misma existencia; además de generar, como genera habitualmente, una agobiante deuda económica que arruinará muchas vidas. Pero la machacona insistencia de la publicidad dejará todo esto de lado y se centrará en volver egoísta y superficial a las personas, a las que convertirá en máquinas explotadas y explotadoras, que utilizará y posteriormente desechará cuando no tengan nada que aportar.
La publicidad comercial de nuestro mundo económico del capital aliena y adoctrina a los seres humanos. Y lo hace en un grado tal y con unas consecuencias tan nefastas para el desarrollo personal y social  como otro sistema económico y político nunca había logrado.

Referencias:
1. Michael Parenti. Inventing reality. The politics of news media. St. Martin's Press. 1993.

sábado, 4 de junio de 2016

La libertad de expresión en Venezuela (Segunda Parte)

En Venezuela los medios corporativos han tenido por costumbre utilizar todo tipo de actuaciones violentas y antidemocráticas, no respetando ningún código deontológico periodístico.

Vimos en la primera parte sobre la libertad de expresión en Venezuela que no existe ninguna intención de coartarla, bien al contrario, cada vez hay más medios y formas de poder expresarse y comunicar. 
Sin embargo, los que han estado acostumbrados al monopolio, a la dictadura mediática, que son las poderosas familias venezolanas que constituyen la oligarquía, no ven con buenos ojos que otros sectores sociales puedan dar a conocer su opinión. Cuando uno es tirano, como sucede con la oligarquía venezolana, y las que la sostienen  (la española y la estadounidense), cualquier cambio de balance en el poder social se ve como amenaza, aunque en realidad solo sea una de las características de una democracia. 
Por este motivo y dada su oscura historia,  la oposición venezolana llama como ataques a la libertad de expresión  lo que no es otra cosa que la justa aplicación de la ley ante delitos de violencia, amenazas y calumnias que en cualquier estado democrático, como es la Venezuela actual, se llevaría a cabo.
Han tenido tanta impunidad y, por qué no decirlo, tanta maldad, que ya no son capaces de reconocer entre lo que está bien y lo que no. Entienden el bien como aquello que les favorece y privilegia a ellos, sin importar las consecuencias, normalmente terribles, sobre la vida de otras muchas personas. 
Aquí tienen esta parte segunda sobre la mencionada libertad de expresión en la República Bolivariana:

La libertad de expresión en Venezuela (Segunda Parte)
Por Luis Britto García

Los medios en Venezuela funcionan como actores políticos
Para mejor valorar en su justa perspectiva esta situación de plena libertad de expresión, es oportuno señalar que por su parte los medios llevan adelante en forma persistente prácticas de violación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de sus leyes y de la ética del gremio periodístico.
Para probar estas prácticas, que son del dominio público, y cuya exposición rebasaría de los límites de esta audiencia, recurrimos a testimonios emitidos por los propios medios, por sus propietarios y sus comunicadores, recogidos en forma textual en nuestro libro Dictadura mediática en Venezuela: Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Caracas, 2008), que acompañamos como Anexo al presente alegato y del cual consignamos un ejemplar a cada uno de los miembros de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.
En el documento citado consta, en afirmaciones de los propios periodistas y propietarios, que en Venezuela los medios privados no actúan como comunicadores, sino como actores políticos, promueven en forma consistente la antipolítica e intentan suplantar a los partidos (pp.308-314). Que incitan de manera pertinaz a la discriminación étnica y racial, la guerra civil, el magnicidio y la deposición violenta del gobierno legítimo (pp. 309).
Los medios fueron cómplices y ejecutores de un golpe de Estado
Consta asimismo en testimonios citados textualmente en dicho libro que para el año 2002, a excepción de dos diarios con cierto grado de equilibrio, los medios predicaron abiertamente el derrocamiento del gobierno legítimo, mintieron que éste habría disparado contra una manifestación, mintieron que el Presidente había renunciado, colaboraron con su tecnología superior en el corte de comunicaciones que lo derrocó, pactaron con la dictadura la entrega de los órganos de control de las telecomunicaciones, llamaron a la delación contra los partidarios del gobierno democrático, difundieron entusiásticamente sus detenciones y ocultaron con un apagón comunicacional los movimientos populares que en definitiva restablecieron el gobierno legítimo (Op. Cit. pp. 45 -103).
Ni el presidente electo ni sus funcionarios aplicaron ninguna sanción: Desde el 2 de diciembre de 2002 hasta marzo de 2003 los medios privados en Venezuela se encadenaron 24 horas diarias en una saturativa cadena de llamamientos a derrocar el gobierno legítimo, de apoyo a un cierre patronal de empresas, al sabotaje de la industria petrolera y a la desobediencia tributaria. La falta de apoyo popular a esta agresión comunicacional de una duración e intensidad nunca vistas en el mundo determinó su fracaso, sin que de nuevo las autoridades ejecutaran sanción alguna (Op.cit. pp 140-155).
Los medios venezolanos no se consideran obligados a ser veraces ni imparciales
Para sustentar tales políticas los medios han dejado de lado la veracidad, objetividad, imparcialidad y equilibrio que debe caracterizarlos. Para justificarlo, el doctor Pedro Nikken sostiene en la audiencia de 27 de marzo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington que “nadie sabe lo que es la verdad”. Si ello fuera cierto, el doctor Nikken no debería acudir ante una Corte Interamericana para que legitime como verdad judicial una verdad que él mismo dice ignorar, y los medios opositores venezolanos a los cuales representa deberían abstenerse de presentar como verdades la granizada de mentiras que constantemente esgrimen contra el gobierno democrático de Venezuela.
Lo cierto es que de acuerdo con el artículo 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, “La comunicación es libre y plural y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución, así como a la réplica y rectificación cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes”. Por tanto, nadie puede en Venezuela emitir información inoportuna, falsa y parcializada, ni pretender que como desconoce la verdad, está libre de los deberes y responsabilidades que indique la ley.
Para evidenciar que gran parte de los medios en Venezuela no se consideran obligados a proporcionar información veraz, imparcial y oportuna, citamos opiniones textuales de comunicadores de la propia oposición y de observadores foráneos. El reportero Roberto Giusti declara: “Me pregunto si a la hora de exigirnos objetividad lo que quieren en el fondo es silencio cómplice, babosa obsecuencia, la entrega incondicional o la renuncia” (Laura Weffer: “Roberto Giusti: es necesario ir más allá de la objetividad”, El Nacional, 26-6-03, A-5). El opositor Manuel Isidro Molina apunta que “los medios deben volver a ser espacios plurales y éticos, sin manipulaciones, censura ni tergiversaciones politiqueras. Y deben salir del dispositivo neoliberal que los viene animando”. (“La rectificación mediática tiene que ser valiente, sincera y honesta”, La Razón, 3-11-02, A-5).
Patrick Butler, para 2003 vicepresidente del Centro Internacional de Periodistas, sostiene que “no está haciendo un periodismo independiente sino partidario, que no trata de informar al público sino de convencer al público para cambiar un gobierno.” (Marianela Palacios: “Universidades abogan por un periodismo ético”, El Nacional 26-6-03, A-5). El británico Phillip Gunson, para 2003 presidente de la Asociación de Periodistas Extranjeros, declara que: “El periodismo venezolano está tan polarizado como cualquier otro aspecto de la vida nacional. Muchos periodistas, editores y dueños de medios parecen pensar que esto es no sólo inevitable, sino hasta deseable, que la llamada imparcialidad es una meta inalcanzable y hasta absurda en medio de esta coyuntura, que a la imparcialidad hay que tirarla por la borda porque así lo exigen las circunstancias” (Marianela Palacios: “Periodismo en tiempos de crisis”, El Nacional, 27-6-03, A-8). Y según apunta el analista del Consejo para Asuntos Hemisféricos Larry Byrns: “Los medios venezolanos no reportan sucesos, ayudan a crearlos. Su punto de vista se encuentra no sólo en la página editorial, sino en todas y cada una de las columnas de sus periódicos, en escandalosa contradicción con todo sentido y responsabilidad profesional” (Temas, Caracas, 16-1-03, p. 13).
Los propietarios de los medios vetan, censuran y explotan a los comunicadores
Estas políticas, ordenadas por los dueños de los medios, no necesariamente cuentan con la aprobación de los comunicadores ni les garantizan un trabajo digno y estable. En remitido que el diario El Nacional se negó a publicar, el sindicato de ese diario exige: “Basta ya de manipular a los trabajadores de los medios de comunicación para exponernos como responsables de las líneas informativas de los mismos, los dueños de los medios deben aceptar que son un poder y que por consiguiente tienen una responsabilidad social no sólo con sus trabajadores sino con toda la sociedad venezolana ( )” (9-6-2002. www.antiescualidos.com.).
Sorprende por ello que organismos gremiales como el Colegio Nacional de Periodistas o el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, en lugar de democratizar su funcionamiento y defender a sus agremiados contra los patronos, hagan causa común con éstos a la hora de cursar falsas acusaciones contra Venezuela. El Colegio pasó diez años sin elegir nuevas autoridades; ni él ni el SNTP movieron un dedo contra los masivos despidos de cerca de medio millar de comunicadores que siguieron al fracaso del paro patronal de 2002 y 2003, y que desde entonces no han cesado. Tampoco ha adoptado una sola medida contra la crónica inestabilidad laboral y la falta de seguridad social que aqueja a sus afiliados gracias a las prácticas de tercerización, ni contra la permanente censura y el veto que se ejerce sobre los profesionales que disienten de los propietarios. Sobre estas materias rige el criterio que la “Defensora del lector” Alba Sánchez consigna en El Nacional del 8-10-2002 legitimando el veto contra colaboradores expulsados del diario: “No basta con ser buenos con la escritura o desarrollar ideas brillantes (lo cual también importa), sino que sus textos tienen que gustarle además de a los lectores, a los directivos del periódico, a sus comités editoriales, a sus directores o a sus dueños ( ). Obviamente los ‘ungidos’ dejan de serlo cuando los antes mencionados lo deciden”.
Visto lo cual, todavía más sorprende que la presidenta del CNP, en lugar de atender a precaria situación laboral de sus agremiados, alegue ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que los comunicadores venezolanos son inducidos a la “autocensura” mediante “dispositivos de temor”. Si hay “autocensura” en medios que no se consideran obligados a ser veraces, es impuesta por “los directivos del periódico, sus comités editoriales, sus directores o sus dueños”, según confiesa Alba Sánchez. Ni un solo comunicador venezolano ha dejado de sentir estos mecanismos patronales, sobre los cuales CNP y SNTP guardan el más cómplice silencio, quizá por no dejar de ser “ungidos” a su vez por los propietarios.
Los medios desprecian las leyes y la vida humana
En estas páginas hemos señalado numerosos ejemplos de violación de las leyes y de las normas éticas por parte de los medios. El maltrato no se limita sólo a la verdad o a la reputación: se extiende en oportunidades a la persona física. El Correo del Orinoco de 31 de agosto de 2012 recoge informaciones del ministro del Interior y Justicia Tarek el Aisami, según las cuales “El pasado 28 de agosto, en la Autopista Regional del Centro (ARC), tres personas pertenecientes a una planta televisiva privada, Globovisión, violaron el cerco perimetral de la UPS Paula Correa y luego de ingresar, sin autorización, la comunidad de campesinos los aborda para preguntarles que hacían ahí y uno de los trabajadores (de la planta televisiva) abre fuego contra los campesinos. Se trata del ciudadano identificado como Frank Robert Tolosa Torres, quien está siendo solicitado por lo cuerpos de policías”. La víctima, Rafael Cañizales, queda gravemente herida de bala en el cuello.
Se quejan los comunicadores de que en oportunidades los ciudadanos se niegan a ser entrevistados o a suministrarles información ¿Qué otra conducta cabe ante medios que sistemáticamente tergiversan, adulteran o falsean las declaraciones que se les hacen, o que recurren a la más extrema ilegalidad y violencia para obtenerlas? Rafael Cañizales, postrado en su lecho del hospital, es un elocuente símbolo de la situación del público ante el desprecio de las leyes y de la vida humana por parte de los medios privados.
Los medios disponen de información por parte de los poderes públicos
Representantes de esas organizaciones gremiales que no trabajan por el bienestar de los comunicadores sino por defender a los patronos alegan ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que las autoridades no facilitan todas las informaciones que los medios requieren ni los admiten irrestrictamente en los actos públicos.
Una vez más, sus propias afirmaciones desmienten lo que alegan. Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, presenta cifras sobre la cantidad de medios que existen en Venezuela: son las mismas que constan en este informe, y que tienen su fuente en la página web del Ministerio de Comunicación e Información. Mal puede decir que las autoridades no informan quien basa su alegato en datos provenientes de ellas.
Aduce también Correa que una gran proporción de los medios favorece al gobierno bolivariano. Aparte de que en tal caso estarían en absoluta libertad de hacerlo, y no le correspondería a Correa prohibirles hacer uso de la libertad de expresión en tal sentido, debemos señalar que tal afirmación es palmariamente falsa. Remitimos una vez más a nuestro libro Dictadura Mediática en Venezuela, en el cual recogemos, con citas textuales e indicación de medios, páginas y fechas, una antología de casi una década de abrumadora parcialización de los medios privados en contra del gobierno democrático.
Y con respecto a la experiencia reciente, el 24 de julio de 2012 la coordinadora del Observatorio de los Medios de Venezuela, Maryclen Stelling, declara para 6° Poder que “en el país la cobertura de la campaña electoral no ha sido justa, debido al desequilibrio informativo generado por la cantidad de medios privados que han favorecido al candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski”. Añade Stelling que “Si vamos al uso de los medios de comunicación social, observamos que no ha sido justa debido a que hay muchos más medios en manos privadas que apoyan al candidato de oposición. No solamente hay un desequilibrio en la propiedad de los medios de comunicación social sino que los medios privados, que tienen un 60% de la audiencia, prestigian al candidato opositor”, enfatizó en entrevista realizada.
En otra audiencia que tiene lugar el 1 de noviembre de 2012 ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, las Organizaciones No Gubernamentales alegan que hay un estado de inseguridad en Venezuela. Todos y cada uno de sus datos son proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Ciudadana 2009, Caracas, mayo 2010, publicada tanto en físico como en la página web de dicho Instituto. Las ONGs omiten, por otra parte, señalar que dichas cifras representan sólo la percepción de inseguridad de una muestra reducida de la población, y no el número de homicidios reales. Pero mal puede alegar falta de información por las autoridades quien utiliza la información oficial como base de sus alegatos.
Finalmente, es oportuno señalar que hay límites racionales, lógicos e instrumentales al acceso irrestricto a las fuentes que algunos medios pretenden. Según las cifras (también oficiales, bueno es recordarlo) citadas al comienzo de este alegado, operarían en la Venezuela actual unos 1.281 medios, sin contar las emisoras AM ni los alternativos y comunitarios. Suponiendo muy conservadoramente que en cada uno trabajaran sólo veinte comunicadores, para cada acto oficial habría que facilitar el acceso irrestricto a unas 25.620 personas y at
nder una por una sus preguntas y solicitudes de información. No podrían tampoco los poderes públicos ejercer sus competencias si se asumiera que su función prioritaria es la de colectar información para los medios, y la de estar sometidos a perenne interrogatorio por sus agentes.

Añadamos a ello que la propia Convención Americana sobre Derechos Humanos establece limites en su artículo 13, numeral 2 para la libertad de buscar, recibir y difundir información en “a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o 2) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.” Según el numeral 5 de dicho artículo “5. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional”. Los Estados soberanos tienen el derecho y el deber de limitar las informaciones que excedan tales límites.
Por otra parte, llama poderosamente la atención que los representantes de los comunicadores (o más bien de los patronos de los medios de comunicación) no soliciten el derecho a ser informados de manera irrestricta por medios y empresas privadas sobre todas las cuestiones que les soliciten. Tal información podría prevenir a la ciudadanía contra los efectos de productos nocivos, de publicidad engañosa o de fraudes financieros por parte de empresas o profesionales privados. La denuncia y autodenuncia de los medios en tal sentido es casi inexistente, salvo cuando emprenden campañas para extorsionar a los empresarios que no les contratan publicidad. Una vez más se hace aquí evidente que en las denuncias sobre libertad de expresión prepondera un doble rasero, y que son los medios quienes deben cuestionar sus propias prácticas y conductas.
Los medios son la principal fuente de las denuncias ante la CIDH
Como otra prueba de la libertad de expresión integral de que se disfruta en Venezuela, señalamos el hecho de que la mayoría de las denuncias interpuestas por Organizaciones no Gubernamentales ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, y que ésta por lo regular cursa sin mayor verificación como acusaciones ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos e incorpora en el Informe Periódico Universal ante las Naciones Unidas, se fundan única y exclusivamente en notas de prensa, que a menudo ni siquiera aportan precisiones sobre personas, lugar, fecha ni hechos.
Esta conducta se hace patente en el alegato de uno de los peticionarios, que a pesar de ser comunicador parece ignorar los principios de la Pirámide Informativa, según los cuales la noticia debe informar sobre ¨¿Quién, Dónde, Cuándo, Cómo, Por qué?”. Habla de amenazas, limitaciones, agresiones, mas no menciona agredidos, limitados ni amenazados, fechas, lugares ni circunstancias. No es un ejemplo de mal uso del poder, sino de mala praxis del periodismo y de los Derechos Humanos.
En repetidas oportunidades hemos criticado esta conducta, ya que viola los principios de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, la cual en su artículo 46 pauta que “Para que una petición o comunicación presentada conforme a los artículos 44 o 45 sea admitida por la Comisión, se requerirá ( ) d. que en el caso del artículo 44 la petición contenga el nombre, la nacionalidad, la profesión, el domicilio y la firma de la persona o personas o del representante legal de la entidad que somete la petición”.
Y en repetidas ocasiones también hemos exigido a la Comisión que se ajuste a su jurisprudencia, que ella misma cita en sus informes, según la cual los funcionarios públicos (de organismos nacionales o internacionales) “están sometidos a ciertas limitaciones en cuanto a constatar en forma razonable, aunque no necesariamente exhaustiva, los hechos en los que fundamentan sus opiniones, y deberían hacerlo con una diligencia aún mayor a la empleada por los particulares, en atención al alto grado de credibilidad de la que gozan y en aras a evitar que los ciudadanos reciban una versión manipulada de los hechos”.
Pero si la Comisión funda sus decisiones esencialmente en alegatos basados en notas de prensa de los medios venezolanos, los cuales explícitamente rechazan el deber de veracidad y de objetividad (y que son una fuente que ningún órgano jurisdiccional digno de tal condición acepta por si sola como prueba), confiesa con ello que en su propio juicio dichos medios informan y opinan sin cortapisas ni trabas ni censuras ni limitaciones sobre lo que sucede en Venezuela, y confirma con tal práctica que en nuestro país existe la más plena y total libertad de expresión.
Cerramos estas consideraciones con un llamamiento para que la Comisión Interamericana revise sus inveteradas prácticas de aceptar y dar curso irreflexivamente a todo tipo de denuncias sobre violación de Derechos Humanos en casos en los cuales no se ha agotado la jurisdicción interna, en los cuales no se precisan nombres, lugares, fechas ni pruebas, en los cuales meramente se efectúan especulaciones sobre posibles hechos futuros, hipotéticos e inciertos, y sobre todo, basados única y exclusivamente en notas de prensa de medios que según sus propias declaraciones no se consideran obligados a respetar la objetividad, la veracidad ni la imparcialidad, y que no representan más que la opinión interesada y parcial de reducidos grupos de propietarios, enfrentados a la soberana voluntad democrática y mayoritaria de la ciudadanía.
Sobre el particular, la Comisión debe tener muy en cuenta las críticas formuladas por los representantes de Brasil, Bolivia, Ecuador, México y Perú que constan en el Informe del Grupo de Trabajo Especial de Reflexión sobre el Funcionamiento de la Comisión Interamericana, de 13 de diciembre de 2011. No sólo se trata de un nutrido grupo de países que formulan críticas al desempeño de esta Comisión: en conjunto, representan cerca de la mitad del territorio y de la población de América Latina y el Caribe. Los pueblos de estos países, así como los gobiernos democráticos legitimados por el voto de ellos, merecen la consideración y el respeto que tales prácticas vulneran de manera continua: también son titulares de Derechos Humanos, y no se debe los debe considerar incapaces de defenderlos cuando quienes los vulneran son empresas o empresarios.
Por estas muestras de los medios que hemos citado la veracidad y la imparcialidad no se divisan, pero sí se divisa que así como Venezuela tiene quizá el más perfecto sistema electoral del planeta, en ella la libertad de expresión es quizá la más plena del mundo.
Hegemonía comunicacional
Al final de esta exposición me interroga la relatora Catalina Botero sobre el significado de la expresión del presidente Chávez “hay que lograr la hegemonía comunicacional”.
En mi criterio, existen dos tipos de hegemonía comunicacional. Una de ellas se refiere al dominio de los medios, y en este sentido, según las cifras que hemos expuesto y que los peticionarios aceptan, la oposición tiene una hegemonía abrumadora y aplastante en número de medios y capacidad de emisión.
Pero existe otro tipo de hegemonía comunicacional más importante, la del mensaje. Un mensaje legítimo puede prevalecer a pesar de la inferioridad numérica de los medios que lo transmiten. En este sentido, el movimiento bolivariano ha emitido en forma consistente un mensaje que favorece la democracia contra la dictadura, la igualdad contra el privilegio, la solidaridad contra el egoísmo, la armonía contra la discriminación étnica y social, la soberanía nacional contra la intervención foránea, el acceso a la educación, la asistencia social y la salud para todos contra la privatización de estos bienes. A pesar de la patente desproporción en la disponibilidad de medios, este mensaje ha garantizado el triunfo del movimiento bolivariano en quince de dieciséis procesos electorales inobjetables, y en el último de ellos la derecha ha tratado de mimetizarlo sin éxito, ofreciendo continuar las políticas sociales del bolivarianismo. Así se obtiene una hegemonía comunicacional: emitiendo un mensaje válido, y no el de la tergiversación, la discriminación y el privilegio.
En fin, ¿Hay libertad de expresión en Venezuela? Veo que varios de los peticionarios asienten ¡Pero no les dé pena! ¡Levanten la mano! Y si les parece qué hay libertad de expresión en nuestro país ¿Qué hacen aquí?

ANEXOS: 1) Luis Britto Garcia Dictadura mediática en Venezuela: Investigación de unos medios por encima de toda sospecha: Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Caracas, 2008.
Se la puede descargar de www.minci.gob.ve
http://americaxxi.com.ve/la-libertad-de-expresin-en-venezuela-segunda-partepor-luis-britto-garca/