viernes, 10 de febrero de 2017

Los trabajadores y la inmigración masiva

Matanzas y persecuciones de la población de África, Asia y Oriente Medio por parte de sanguinarios mercenarios al servicio de las corporaciones occidentales y apoyados efusivamente por los "progresistas" han originado las oleadas de inmigración a Europa de los refugiados 


Hay una relación que existe y que hoy se oculta en medios de comunicación y también por parte de políticos y pensadores de la izquierda, entre el fenómeno de la inmigración (ahora especialmente la forzada por los conflictos generados de los refugiados) y la situación de los trabajadores y sus condiciones laborales, que determinan su misma vida. No olvidemos que los grandes propietarios han mantenido al grueso de la población bajo la amenaza de la pobreza prescindiendo de ellos y dejándolos sin sustento, bien mecanizando los procesos de producción, bien llevando estos a lugares donde la mano de obra era regalada o bien trayendo esa mano de obra tan barata al propio país. 
Ya, para empezar diré que pueden ver el uso ya muy generalizado ahora de la palabra migrante en vez de inmigrante o emigrante. Como dando a entender que las personas pueden moverse a lo largo y ancho del mundo sin restricciones ni problemas y con todos los derechos. Esto en primer lugar no es cierto. Vayas donde vayas hay unas reglas, condiciones y cultura que debes respetar. Y quien llega a un nuevo país donde vivir, si no tiene buenos contactos y grandes medios, suele ser el último de la fila en prácticamente casi todo. 
Cada nación tiene sus modos de vida y sus recursos, y no puede aceptar migraciones de forma aleatoria y masiva sin verse perjudicados, a veces notoria o gravemente, sus propios habitantes. De ahí las restricciones y rechazo que ha habido habitualmente  a lo largo de toda la historia humana a este fenómeno, y aquí no importa a qué civilización nos vayamos. Hay unos recursos limitados que deben ser adecuadamente gestionados.
Hoy en día el tema de la inmigración está en la primera línea del debate político, aunque se elude aquí también nombrar sus consecuencias o efectos económicos. Es un asunto que suscita reacciones airadas y raramente análisis racionales. A quien se opone a la llegada masiva de inmigrantes, que además no disponen de condiciones ni documentos para hacer una vida normal allí donde llegan, se le califica de racista, también a veces de un modo más suave como “xenófobo”. Acusaciones fáciles, demasiado fáciles, para no permitir una reflexión   sosegada, además de ser falsas. Alguien no es racista o xenófobo por oponerse a una inmigración ilegal, en realidad muchos de los que apoyan la llegada de estas oleadas de personas al margen de la ley sí se creen superiores a ellos y de hecho se aprovechan de la situación y los explotan. Los eslóganes y frases bonitas que oyen tienen poca ligazón con los acontecimientos que luego suceden. 
En otras exposiciones  les comentaba cómo también hay clases en cuanto a los mismos refugiados: a unos, como los de Siria, se les presta más atención porque se les utiliza con fines geopolíticos y sociales, y a otros, como los de Donbass, se les ignora, al no tener utilidad y ser testigos incómodos de las malas acciones de nuestros dirigentes de la política y la economía. Además, nos encontramos con que las organizaciones "humanitarias" y los "progresistas" que les dan supuestamente la bienvenida son responsables directos de su situación, porque han apoyado y siguen apoyando la causa de que ellos hayan tenido que huir de su país. Como ocurrió en Libia o ocurre en Siria, antes focos de recepción de inmigración y ahora, tras las guerras provocadas por occidente, espacios de muerte y horror. Si tú apoyas a mercenarios desalmados, escuadrones de la muerte, que llevan a cabo matanzas  entre la población, causas la huidas masivas que llegan a otras tierras como desoladas almas llenas de dolor. Después, con un macabro cinismo, los incendiarios que generaron tal incendio, aparecerán mostrándose con el conocido rol del voluntario salvador.
Vemos que en este tema que tratamos no se va a las causas (la agresión a la soberanía nacional de otros estados) y tampoco a los verdaderos efectos (sociales y económicos), se juega, sin embargo, al propio interés en un mercado de votos y dinero de donaciones, se juega así mismo  al despiste, al engaño, a hacer uso del dolor ajeno para encubrir otros problemas mayores y sacar rédito propio. Y se olvida, adrede, el efecto real y las consecuencias en quienes sí sufrirán este movimiento y desajuste poblacional creado: los propios inmigrantes y las clases trabajadoras de las sociedades donde ellos llegan. Porque la llegada de todos ellos no solo puede provocar un choque social por tener una cultura diferente, que no es lo importante, sino principalmente por un asunto de lucha por los recursos vitales. Recordemos que estamos en una sociedad capitalista, donde la riqueza y medios para desarrollar una vida próspera están en unas pocas manos, quedando el grueso de la población a expensas de las necesidades y de los caprichos de estas clases privilegiadas y existiendo, como existe a propósito, un porcentaje de las clases trabajadoras que no disponen de medios continuos para su supervivencia, al no tener una ocupación  estable u ocupación ninguna; y sirviendo muy favorablemente a los adinerados como ejército de reserva de mano de obra, recordemos mano de obra barata que tirará los ya tirados salarios y servirá como control efectivo hacia los trabajadores habituales por si surge cualquier reclamación de mejora de su situación. Ante este ya penoso estado de las cosas tenemos la llegada masiva de todas estas nuevas personas, cuyo peso y efecto irá no contra los grandes propietarios, tampoco contra los privilegiados “progresistas”,  sino contra el conjunto de los trabajadores, que verán aumentado con creces ese ejército en la reserva en busca de un puesto que ocupar y rebajará todavía mucho más la ya muy rebajada cotización laboral. Por tanto, la oposición a estas irregularidades y abusos no guarda relación alguna con el racismo, la xenofobia o el prejuicio que quieran indicar, sino con algo más racional como es el de poder alimentar a sus familias.
En esta situación y tesitura, que vean yendo y apoyando los trabajadores hacia organizaciones que supuestamente no son las propias, a las que se etiqueta con no mucho sustento, con el objetivo de descalificar, como de “extrema derecha” o incluso de “racistas”, aunque su denominación más correcta sea la de nacionalistas, porque defienden los recursos de su propia nación, que repercutirá en bienestar y seguridad del trabajador, no les debe extrañar.  Si la “izquierda” política parlamentaria vive agasajada por el mundo corporativo en una burbuja, completamente alejada de la base social, del mundo laboral, la terminan, como  lo hacen justamente, por abandonar. De unos demagogos, oportunistas y vacíos de algo sustantivo nada podían esperar.

viernes, 3 de febrero de 2017

Las ONGs y sus puertas giratorias con el mundo corporativo



Por Joan Carrero.
En la primera parte de este artículo intenté dejar en evidencia los falsos aprioris utilizados en las campañas para deslegitimar y acosar al legítimo Gobierno sirio. En la segunda traté sobre la sorprendente concordancia y simultaneidad entre, por una parte, la agenda imperial y, por otra, las agendas de ciertos intelectuales de izquierdas y de las grandes ONG anglosajonas de derechos humanos. En esta tercera voy a extenderme sobre otros hechos igualmente perturbadores: el hecho de que destacados miembros de la élite imperial sean a la vez directivos de dichas ONG y el hecho de que estas estén financiadas por entidades que ni son imparciales en este conflicto ni son en absoluto filantrópicas (por más que pretendan engañar a la opinión pública al respecto). 
Durante los años en los que la fundación que presido formó parte junto a Amnistía Internacional de una misma plataforma de ONG, cada vez que había que consensuar un documento y aparecía la necesidad de hacer un mínimo análisis político de los acontecimientos que pretendíamos denunciar, siempre escuché la misma admonición: “Esto se sale del mandato de Amnistía, mandato que se limita exclusivamente a los derechos humanos”. Tratar siempre, única y exclusivamente, de lo individual; nunca referirse a los grandes intereses geopolíticos o económicos; siempre evitar la categoría “crimen contra la paz” o “agresión internacional”… tal es el mandato. Por ese motivo, fue grande mi sorpresa cuando años más tarde conocí que el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, llamaba a las grandes potencias occidentales a “intervenir” en Siria como se “intervino” en Libia.
Pero cuando más me costó salir de mi asombro fue cuando descubrí que el principal consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, el hombre de confianza de David Rockefeller, el organizador de la poderosa Comisión Trilateral, el geoestratega creador de los muyahidines, en definitiva, el político (mucho más que politólogo) que seguramente más ha marcado las grandes y criminales geostrategias imperiales en el último medio siglo (incluidas las de Barack Obama), era un relevante miembro del Consejo de Administración de Amnistía Internacional. Aparte de sus otros cargos en innumerables organizaciones “filantrópicas”, para la promoción de la democracia y la libertad, etc.
Semejante coincidencia, por más sorprendente que pudiese parecerme, podría tratarse exclusivamente de una anécdota si no fuese porque… ¡se trata de tan solo de uno más de los muchos casos de puertas giratorias semejantes! Puertas giratorias de las que tanto se habla cuando se trata de intercambio de sillones gubernamentales y empresariales, pero prácticamente desconocidas cuando se trata de este intercambio “humanitario”, “solidario” o como se lo quiera llamar. Intercambio más perverso aún si cabe que el anterior. Ya sé que unas denuncias como las que ahora estoy haciendo producen no solo mucha incomodidad sino hasta mucho rechazo, pudiendo llegar a ser percibidas incluso como una poco elegante trifulca entre semejantes. El problema es que el referido trajinar de sillones políticos a otros solidarios y viceversa, así como la labor de estas grandes ONG para deslegitimar a cada uno de los “perversos” regímenes a los que les ha llegado la hora del derrocamiento (según el turno que le corresponde en la agenda imperial), es algo mucho más grave de lo que tenemos conciencia: la previa deslegitimación, en la que dichas ONG juegan un papel fundamental, es la indispensable etapa inicial en las llamadas guerras híbridas actuales.
Las voces que denuncian públicamente un hecho tan grave han venido a veces desde el interior mismo de Amnistía Internacional. El profesor Francis A. Boyle, miembro de la dirección de Amnistía Internacional-Estados Unidos y fundador del grupo de coordinación de esta en el Medio Oriente, no soportó que la Guerra del Golfo se iniciase gracias al Informe falso de Amnistía Internacional según el cual 312 bebés kuwaitíes fueron asesinados al ser arrojados de sus incubadoras por las tropas iraquíes. Su denuncia fue inequívoca: “Esto es exactamente lo que sucedió. En enero de 1991 el Senado de Estados Unidos votó a favor de la guerra contra Irak por sólo cinco o seis votos. Varios senadores declararon públicamente que la campaña y el informe del Secretariado de Amnistía Internacional sobre los bebés asesinados, habían influenciado su voto a favor de la guerra contra Irak”.
Ya hace años que Jean Bricmont sintetizaba la esencia de esta repugnante estrategia imperial en el título de su libro: Imperialismo humanitario. En una reciente entrevista hacía esta certera y dolorosa afirmación: “La izquierda se  ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias”. Más tarde, a partir del genocidio de Ruanda (en realidad a partir de la utilización de una versión falsaria de él), el establishment perfeccionaría sus métodos propagandísticos al establecer la teoría de la llamada Responsabilidad de proteger. Una responsabilidad que pretende ser incluso preventiva: ¡la más absoluta desvergüenza! Y lo último son las ONG ciberactivistas, como Avaaz, de estrategias y financiación más turbias aún que las de las ONG clásicas.
Es muy grave que, por ejemplo, Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, tuviese la desfachatez de criticar la tibieza de “la comunidad internacional” (tradúzcase por “Occidente”) en Siria y arengase al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar con la misma “firmeza” con que se actuó en Libia a fin de acabar sin más demora con la represión del régimen sirio. Es muy grave no solo por la criminalidad de semejante llamamiento sino sobre todo por el gran impacto que tales prédicas de Amnistía Internacional tienen en la opinión pública. ¿Cómo nos atrevemos luego a despreciar las fetuas de los líderes de la Sharia?  Campañas aún más descaradas para lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara las resoluciones que autorizaran las guerras contra Libia y luego Siria, fueron llevadas a cabo por la directora ejecutiva de Amnistía Internacional-Estados Unidos, Suzanne Nossel, vinculada desde hacía años al Departamento de Estado, estrecha colaboradora de la belicista Hillary Clinton, colaboradora de diversos think-tank del poderoso mundo financiero como el Council on Foreign Relations, etc.
En cuanto a la cuestión de la financiación, Amnistía Internacional afirma en su página web "no buscar ni aceptar los fondos para la investigación de los derechos humanos por parte de los gobiernos o partidos políticos". Pero la realidad es que, según su propia rendición de cuentas, entre 2008 y 2011 recibió tan solo del Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido más de tres millones de euros. Mikel Itulain escribe al respecto: “La financiación de Amnistía no es mostrada de forma clara, tiene estructuras  de cobertura para tratar de ocultarlo. Hay que ir a una organización como Amnesty International Limited para ver cómo recibe dinero de las corporaciones (por ejemplo, de la Open Society del criminal financiero Soros) o de gobiernos, como el británico, o de la propia Comisión Europea. Esta, la Comisión Europea, forma parte de la Troika (junto al Banco Central Europeo y el FMI), que están destruyendo con las corporaciones la democracia y el nivel de vida en Europa, y curiosamente financian a Amnistía, lo que nos dice muchas cosas”.
En cuanto a Human Rights Watch (HRW) y sus gravísimas responsabilidades en la deslegitimación de tantos “regímenes” me limitaré a recordar (no es posible alargarnos más) que Alison Des Forges, su “gran” experta para Ruanda, que tuvo durante años un importante papel en la imposición al mundo de la doctrina oficial sobre el genocidio ruandés, había trabajado para el Departamento de Estado de Estados Unidos entre 1990 y 1992 y había mantenido estrechas relaciones con el National Security Council y el Pentágono, servicios norteamericanos muy implicados en la tragedia ruandesa. Por otra parte, la semana anterior ya me referí a la denuncia sobre HRW de nuestro compañero en el movimiento de la no violencia, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y otros cientos de personalidades internacionales. Pero creo que es oportuno recogerla más extensamente:
“Los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y Mairead Maguire, junto a un centenar de académicos estadounidenses y canadienses, solicitaron esta semana a Human Rights Watch (HRW) que tome medidas concretas para afianzar la independencia de la organización, debido a que sus principales directivos poseen vínculos con el Partido Demócrata, el gobierno de Estados Unidos y hasta con la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), tal es el caso de Miguel Díaz, quien ahora es funcionario del Departamento de Estado.
Pérez Esquivel y Maguire, respaldados también por ex funcionarios de la Organización de Naciones Unidas, enviaron ayer una carta al actual director de HRW, Kenneth Roth, en la que señalan que las relaciones cercanas con el gobierno de Estados Unidos generan conflictos de intereses a la agrupación con sede en Nueva York. El primer paso que debe dar HRW, se sugiere en la misiva, es cerrar la puerta giratoria a aquellos que han sido funcionarios públicos en la diplomacia estadounidense y luego pasan al equipo de la organización y a sus cuerpos de asesoría o dirección.
En la carta se menciona que Miguel Díaz, quien fue analista de la CIA en la década de los 90, ocupó una silla en el consejo de asesores de HRW de 2003 a 2011 y en la actualidad, como funcionario del Departamento de Estado, es el interlocutor entre la comunidad de inteligencia y analistas no gubernamentales. Otros tres miembros de HRW que tienen vínculos con el gobierno son Tom Malinowki, Miles Frechette y Michael Shifter. A su vez, Susan Manilow se ha declarado altamente involucrada en actividades del Partido Demócrata.”
Si esto es así en las grandes ONG “independientes”, imaginemos lo que puede haber sucedido y puede seguir sucediendo en las creadas directamente por el establishment imperial y financiadas con fondos gubernamentales: Freedom House, National Endowment for Democracy (NED), International Crisis Group, USAID… Por la presidencia y otros cargos directivos y administrativos de ellas han pasado personajes como James Woolsey, director de la CIA; Samuel Huntington, activo participante en la entronización de las sangrientas dictaduras en Chile y Argentina, al que Thierry Meyssan califica como el ideólogo del fascismo contemporáneo por su creación de la célebre teoría del Choque de Civilizaciones; Louise Arbour, exfiscal del Tribunal Penal Internacional para Ruanda con sede en Arusha y alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, mujer dócil y cómplice hasta el descaro con los grandes intereses anglosajones que han ensangrentado el África de los Grandes Lagos; geoestrategas tan cínicos como Henry Kissinger, Franck Carlucci, Zbigniew Brzezinski o Paul Wolfowitz…
En conclusión: las grandes ONG, parte integrante y fundamental del sistema imperial, son una especie de agencias de calificación de la legitimidad de los “regímenes” que deben ser derrocados. Y, al igual que aquellas, solo pueden cumplir su función si son, supuestamente, instancias independientes. Pero, ya sabemos demasiado sobre unas agencias que daban la máxima calificación a entidades financieras que se hundirían tan solo unos días después. De modo semejante, desde el día en que Amnistía Internacional avaló en 1990 la falsa historia de los 312 bebés asesinados en Kuwait (haciendo posible la Guerra del Golfo) hasta el día de hoy, estas grandes ONG han incitado a todas y cada una de las agresiones internacionales llevadas a cabo por Occidente mientras sentaban doctrina sobre las posteriores violaciones de los derechos humanos “por ambos bandos”. Aunque, siempre dejando claro de modo sutil, o descarado muchas veces, quienes son en realidad “los malos”.

domingo, 29 de enero de 2017

¿Fronteras abiertas a los refugiados?


En artículos  anteriores les he traído el tema y gran problema de los refugiados, y como estos se utilizan con propósitos políticos y económicos por parte de organizaciones "humanitarias" y "progresistas". Y se hace, lo hacen, de un modo que desprecian a un tipo de refugiados mientras hablan continuamente de otros. Ejemplos del primer caso son los serbocroatas de la Krajina o la mayor fuente de migración por limpieza étnica ocurrida en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, les hablo de Donbass. 1 En este caso no se les presta atención porque no son útiles y resultan molestos. Lo son porque  ponen en evidencia invasiones y ataques militares propiciados por los dirigentes occidentales que son apoyados conjuntamente por todo ese entramado "progresista-humanitario" que les da cobertura y legitimación para que todo ello pueda tener lugar; a cambio, el mundo corporativo da generosas prebendas y fama a este tinglado "progresista". En el segundo caso, el de los refugiados que oímos continuamente (e.g. Siria), resulta provechoso para enardecer los ánimos de la población occidental, cargando las culpas sobre precisamente quien no la tiene y a quien quieren destruir, en el momento actual el Gobierno de Siria.
Tengan presente una historia que dura décadas: aquellas naciones que han tratado y siguen tratando, las que perviven, de mantener su independencia política y económica, siguiendo en buena medida un modelo socialista, se han enfrentado o enfrentan a un ataque multifrontal, que finalmente será militar.   Donde se enviarán a poderosos ejércitos, oficiales o mercenarios, para llevar a cabo la tarea de su destrucción. Los entramados "progresistas-humanitarios" harán de justificadoras en tal penoso menester. Pueden ver aquí a los "progresistas" occidentales o a las organizaciones "humanitarias". Posteriormente podrán encontrarse a tales elementos hablando, cínicamente, de parar las matanzas y de combatir la tragedia de aquellos que ellos mismos propiciaron.
Por ese motivo, cuando partidos políticos  que retóricanente defienden el "progreso" o entidades que dicen hablar en nombre de los derechos humanos les vengan con la conocida cantinela, no les presten mucha atención; pues poco de honesto hay en sus intenciones y mucho, demasiado, de culpa en sus acciones.
Para entrar ya, tras esta breve precisión, en el tema de este artículo: las puertas abiertas o no a la inmigración, les voy a comentar lo que al respecto y de forma muy brillante ha expuesto recientemente el antropólogo canadiense Maximiliam Forte. 2 Él lo enfoca, acertadamente, de cara a dos conceptos y conjuntos sociales muy importantes: la ciudadanía y la clase trabajadora. Y lo hace así mismo analizando los estudios y opiniones de otros antropólogos como él, como ocurre con el australiano Andrew Kipnis, que nos habla de su "ciudadanía abierta", de no poner barreras a la inmigración, de quitarlas. Dice que si el objetivo  (digo yo imaginario) del Gobierno australiano es reducir la pobreza en otros países, entonces sería mejor que los pobres fuesen a Australia para paliar este problema, al ser un estado más rico. Muestra él también la arbitrariedad de las visas y se plantea una interesante cuestión, aunque algo contradictoria e incongruente, que busca relacionar democracia y globalización.
En un marco global, ¿qué puede significar la democracia cuando los 'ciudadanos' de las naciones empobrecidas no tienen influencia sobre las políticas gubernamentales que les afectan más, en particular las políticas de inmigración de las naciones ricas? 3
Enfoca el tema hacia unas puertas abiertas de los países más desarrollados, no hacia una globalización  de fronteras no cerradas. Lo cual es restrictivo y abandona la idea realmente globalizadora de aplicarlo en todo el planeta y no solo en unos países, pudiendo ser un ciudadano del mundo.
Esto choca, y lo comenta Forte, con algo obvio.  La primera influencia deben ejercerla los migrantes en su país de origen. Si no son capaces de hacerla allí deberemos preguntarnos por qué. Y las respuestas a este porqué no creo que  nos vayan a gustar. Porque la salida de personas de su lugar de origen de forma más o menos masiva se debe principal y fundamentalmente a la intromisión e interferencia de alguien externo en el país en cuestión. Bien porque controla mayoritariamente sus recursos económicos en complicidad con una minoría local (es el caso por ejemplo de Colombia o América Central), bien porque alguien también externo lleva a cabo una agresión contra esa nación en muy diversos frentes: militar, económico, político..., y provoca la huida forzada de los habitantes del lugar. Aquí tenemos problemas muy actuales: Siria, Libia, Donbass, Afganistán...
Si no atendemos a las verdaderas causas, tampoco encontraremos las verdaderas soluciones.
Continuamos con las propuestas de Kipnis. Como él mismo reconoce, el coste de la masiva y forzada llegada de migrantes  a un país, que serán explotados como mano de obra barata al no tener contactos y aprovecharse de ellos, será y será severo sobre la clase trabajadora. Fácilmente entendible al haber una gran demanda de trabajo, por tantas bocas hambrientas, que será utilizado provechosamente aunque inhumanamente por los patronos, tirando al suelo los salarios. "Si no lo quieres tú, lo querrá otro". Que alguien dé por buena una medida que no le afectará, la llegada masiva de inmigrantes, como sucede con la práctica totalidad de los parlamentarios (que no están ligados o no pertenecen a la clase trabajadora) no es muy honesto; además de que el problema social que crea no es en modo alguno aceptable. Tenemos entonces una situación peor a la inicial, porque tanto los extranjeros que vinieron, como los locales, tendrán una vida bastante humillante y miserable. Que la "izquierda" occidental política esté actuando de un modo tan irresponsable con el tema de los refugiados y de la inmigración, demuestra su colaboración con las políticas coloniales y su despreocupación por esa clase trabajadora tan olvidada.
Kipnis entiende que en situaciones normales es una minoría de la población la que migra, entre otras cosas porque si no tienes los contactos y los medios para hacerlo no suele valer la pena el coste de la ruptura con tu entorno social y la entrada en otro donde te encuentras aislado. Es un tributo muy alto para ser asumido si no te ves muy forzado.
La consabida historia tantas veces mencionada en los medios de comunicación con el fin de ocultar los verdaderos motivos de la inmigración, la continúa mencion a las "mafias" que se aprovechan del inmigrante "ilegal", no hace sino trasladar la explotación a otro lado, al legal, sin resolver la cuestión.
Si queremos solucionar el problema de la inmigración deberemos actuar sobre las políticas de los poderes económicos y políticos de nuestras sociedades occidentales. Y ahí tendremos que centrarnos sobre lo que hacen las corporaciones industriales y financieras a lo largo y ancho del mundo, apropiándose de recursos y medios que en verdad no les corresponden y generan, entre otros muchos problemas, el que hoy he mencionado, el de  las masivas migraciones y el de los refugiados.


Referencias-Notas:
1. Shaun Walker. The Ukranians starting a new life -in Russia. The Guardian. 5.01.2016
2. Maximiliam Forte. Open borders, Global Citizenship, and the Working Class. Zero Anthropology. 26.12.2016.
3. Kipnis, Andrew. (2004). “Anthropology and the Theorisation of Citizenship”. The Asia Pacific Journal of Anthropology, 5(3), 257–278.


jueves, 26 de enero de 2017

Los intelectuales: esa figura idealizada

Edward Bernays: Si entendemos el mecanismo y los motivos de la mente en grupo, ¿no es posible controlar y adoctrinar las masas de acuerdo a nuestra voluntad sin que ellos lo sepan?

Conforme pasan los años se gana un sano escepticismo, que bienvenido es ante el hábito tan arraigado del ser humano de confundir a sus semejantes. No obstante, también vemos que existe una obediencia social muy generalizada, a veces ciega, en relación a lo que expertos o "autoridades" en la materia puedan decir y dicen. Estamos aquí ante el denominado mundo de los intelectuales y la idealización que hacemos de ellos. De ahí el título que he dado a este sentato y brillante escrito enviado por Antonio Navarro y que recomiendo encarecidamente que lean, analicen y piensen, que no es poco.
Es algo sabido que a lo largo de la historia una herramienta del poder ha sido el control de las masas mediante la utilización de técnicas para crear y dirigir el pensamiento colectivo. Según han ido avanzando los medios de comunicación y la tecnología este control ha ido evolucionando y ganando eficacia. Muchos son los estudiosos de esta manipulación, podemos considerar como uno de los padres de esta "profesión" a Edward L.Bernays, sobrino de Sigmud Freud. Bernays decía en 1928: "Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de los países. Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar." Bernays también decía que cuanto más grande sea el grupo, más fácil es de manipular, precisamente por la necesidad humana de pertenecer a un grupo y no sentirse aislado, estando así dispuesto a renunciar a sus ideas y capacidad de análisis con tal de no salirse de esa opinión dominante del grupo.

sábado, 21 de enero de 2017

El triunfo de Donald Trump en su discurso presidencial


Ayer, 20 de enero de 2016, tomó  el cargo de presidente de los Estados Unidos de América el candidato seguramente más vilipendiado e insultado durante toda la historia de ese país por los medios de comunicación dominados y poseídos por las corporaciones. Las ventajas que le pusieron a la candidata demócrata Hillary Clinton, con una enorme campaña de mentiras y propaganda, no fue suficiente para enmascarar su naturaleza. Considerada con acierto en todo el mundo y en su propio país por aquellas personas que conservaban el buen juicio, como una ambiciosa, desequilibrada, embustera y con un historial criminal ya terrible, que podía haber conducido a un desastre mundial si por un casual hubiese llegado a la presidencia.
Afortunadamente para todos no ha sido así y el 45° gobernante de la nación más poderosa de la Tierra muestra un cambio de rumbo que ya se está dando a escala planetaria. Es la confrontación de los recursos públicos  y privados como parte y orientados al bien común, frente a la tiranía de las transnacionales, que usurpan patrimonio y riqueza de todos para la codicia propia. De ahí la visceralidad y odio que observamos en televisiones, diarios o radios que están controladas y pagadas por poderosos magnates, como Soros, que ven derrumbarse ese tenebroso y perverso mundo que estaban creando.
Sin dejarse para nada intimidar, en su discurso inaugural Trump ha hablado claro:
La ceremonia de hoy, sin embargo, tiene un significado especial. Porque hoy no solo estamos meramente transfiriendo el poder de una Administración a otra, o de un partido a otro - sino que estamos transfiriendo el poder de Washington D.C. y devolviéndoselo a ustedes, la gente de América. 
Los políticos prosperaban - pero los trabajos se perdían y las fábricas se cerraban.

El establisment se protegía así mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país. 1
Aquí refleja con acierto cómo el mundo de las grandes propietarios  y el político, que se protegen y enriquecen mutuamente, han despreciado y olvidado al común de los mortales, no importándoles su destino y suerte. Los estadounidenses ya avisaban que iban a castigar tales actuaciones y lo hicieron. 2 Y apostaron por una forma diferente y más cercana de hacer política, que no parece fijarse en superficiales y vacías formas de crear ilusiones o esperanzas, que habla de cosas más concretas que pueden reflejarse en cómo mejoran por una vez realmente las vidas de muchos seres humanos.
En el centro de este movimiento está una convicción crucial: que una nación existe para servir a sus ciudadanos. Los estadounidenses quieren buenas escuelas para sus hijos, vecindarios seguros para sus familias y buenos trabajos para ellos mismos. Estas son demandas justas y razonables de un público justo. Pero para demasiados de nuestros ciudadanos una realidad diferente existe: madres y niños atrapados en la pobreza en el interior de nuestras ciudades; fábricas oxidadas dispersadas como tumbas a lo largo del paisaje de nuestra nación; un sistema de educación que funciona con dinero, pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos estudiantes desprovistos de conocimiento; y el crimen, las bandas y las drogas que han quitado demasiadas vidas y robado a nuestro país de tanto potencial no realizado. 1
Son verdades demasiado claras de la realidad actual de los Estados Unidos como para ser negadas, como para ser ocultadas.
La "esperanza" que traía el lema del discurso de Obama no era sino un trabajo bien pagado a elitistas de las relaciones públicas y de la ingeniería social, con el propósito de embaucar y anular la capacidad crítica y racional de las capas sociales base. La "esperanza" era el póster de diseño para poner en la pared del puente mientras tú te morías de hambre, frío y desesperación.
Hope, de Obama

El nuevo presidente continúa posteriormente recordando como las empresas se fueron de Estados Unidos a otros lugares del mundo, abandonando a los trabajadores. Basta ver antiguos centros industriales como eran Detroit o Seattle. Aunque le falte precisar que la riqueza no es que se fuese a manos precisamente extranjeras, sino a las más pudientes de su país que la ocultan allá donde pueden.
 Traeremos nuestros trabajos. Volveremos a tener nuestras fronteras.  Recuperaremos nuestra sanidad. Y volveremos a tener nuestros sueños. 1
 La falsa y extendida acusación de racismo o xenofobia al presente dirigente viene de desconocimiento o mala fe respecto de lo que se habla. Él, como cualquier persona normal, está en contra de una inmigración descontrolada e ilegal. Y si vamos a su programa lo veremos más claro, poco teniendo que ver con lo que insistentemente nos bombardaen los mass media y la izquierda parlamentaria. Esto es:
- Priorizar los trabajos, sueldos y la seguridad de la gente de Estados Unidos.
- Establecer nuevos controles de inmigración para impulsar los salarios y asegurar que los trabajos disponibles sean ofrecidos en primer lugar a los trabajadores estadounidenses.
- Proteger el bienestar económico de los inmigrantes legales viviendo ya en el país, conteniendo las admisiones de trabajadores ilegales extranjeros.
No debemos olvidar que los patronos tienen tres medios principales para destruir las condiciones laborales y tirar en picado los salarios: Automatizar los procesos desechando personal, llevar las industrias a otros países para pagar menos a los obreros y traer esa mano de obra barata al propio país, mediante una inmigración masiva. 
La izquierda occidental ha apoyado estas nefastas estrategias empresariales que tanto daño han hecho a los trabajadores: primero siendo activa instigadora en la destrucción de economías con una orientación socialista, como la yugoslava; segundo apoyando la destrucción de países soberanos y receptores de refugiados y personas de otras naciones, como Libia o Siria,  generando oleadas de personas desamparadas que se utilizarán irónicamente  como justificación para proseguir la intervención militar y al mismo tiempo para hundir a la ya hundida clase trabajadora de Europa o Norteamérica. Las clases dominantes en el mundo capitalista han procurado tener siempre un ejército de reserva carente de medios de subsistencia  para presionar y coaccionar a los que ya tienen un empleo. De modo que estos no solo no se atreverán a pedir mejoras, sino que estarán dispuestos a que se recorte su sueldo y se incrementen sus labores. Una dictadura silenciosa dejará sin nada a los que no cedan y utilizará la entrada de la inmigración masiva como repuesto.  Los "progresistas" miran hacia otro lado ante estos abusos de los que son directamente responsables.
En cambio, el candidato neoyorquino elegido por los votantes, ya está trayendo puestos de trabajo para que la gente pueda tener un medio y modo de vida. Fue claro, con este mensaje enviado a las grandes compañías: "¡Fabrícalo en EE.UU. o paga altos impuestos en la frontera!"


Ante lo que otras corporaciones han tomado nota, Sprint, OneWeb o la misma Ford son ejemplos que siguen ya este rumbo. 3


No estamos hablando de promesas que nunca se cumplirán, de vagos discursos sin resultado efectivo, por contra son hechos que tendrán un efecto inmediato en las vidas de los olvidados y despreciados obreros de los Estados Unidos.
Si a esto añadimos el buen talante que está mostrando en la esfera internacional, con su declaración de que buscan amistad y buena voluntad con otras baciones y no quieren imponer su modo de vida a otros, el panorama no solo nacional, también el internacional es otro y es mejor. Aunque aquí se intuyen ya enfrentamientos con competidores económicos como China o con rivales de su aliado Israel, Irán. La apuesta por el diálogo y cooperación con Rusia no es otra que una por la sensatez y la cordura, que tanto ha faltado. Debido en gran medida al envenenamiento de la población por parte de los medios de comunicación. Con razón decía Trump que tener buenas relaciones con el país eslavo era algo bueno, no malo, y que solo los estúpidos o los locos lo podrían ver mal


Es muy entendible, para una persona equilibrada, que Donald J Trump esté ahora en la Casa Blanca. La gente de allí lo decidió y tenía motivos para hacerlo.

Referencias-Notas:
1. The Inaugural Address. The White House. 20.1.2017.
2. Maximiliam Forte. Why Donald J. Trump Will Be the Next President of the United States. Zero Anthropology. 4.05.2016.
3. Jonathon M. Trugman. Trump is already delivering the jobs he promised America. New York Post. 1.1.2017.

miércoles, 18 de enero de 2017

El fraude de Obama


Me hace llegar este sobresaliente artículo sobre la figura de Obama esa gran persona y escritor que es  Joan Carreroy me comenta que le ha gustado mucho el último texto publicado en este blog sobre los intelectuales y que sobre el suyo mucha gente se ha visto sorprendida, entre otras cosas por la colaboración histórica de la familia Obama con la Agencia Central de Inteligencia  (CIA). Y es que vivimos en tiempos de profundo engaño e ignorancia política. 

El fraude de Obama. Joan Carrero.
Este artículo, que me ha parecido oportuno escribir en este momento en el que Barack Obama abandona la presidencia de Estados Unidos, podría también titularse “Acaba la Operación Obama”. Me habría referido así a la genial operación con la que las grandes familias financieras crearon y llevaron por primera vez a la cúpula del poder estadounidense a un elegante, inteligente y seductor hombre de color. Un hombre que superó con creces el refinado “carisma” de otras criaturas “progresistas” de estas “filantrópicas” familias: Jimmy Carter, Bill Clinton, Toni Blair… Obama trasmite más convicción que cualquiera de ellos. Cuando se lo ve hasta emocionarse con sus propios mítines, uno piensa que es posible que incluso se crea sus propias mentiras, por ese extraño proceso de racionalización tan propio de la especie humana. Sin embargo, es un africano, el astuto y cínico Paul Kagame, el que ocupa el lugar superior en el ranking de los grandes mentirosos. Podría dar lecciones a todos estos presidentes sobre cómo decir las mayores falsedades sin que se le mueva ni una pestaña. No hay máquina de la verdad que detecte la menor perturbación de este personaje: el mismo es una máquina de mentir y matar. Clinton, Blair u Obama tan solo lo han superado en “simpatía”.
¿Estoy haciendo un relato fantástico sobre ocultas e increíbles operaciones diseñadas desde un supuesto poder en las sombras? Que se lo pregunte a los bróker y otras trajeadas gentes de Wall Street que el día de la victoria de Obama se burlaban de las manifestaciones de júbilo de los crédulos votantes progresistas y gritaban a aquellos ingenuos desde las ventanas de sus lujosos despachos: “Tontos, no tenéis ni idea de lo que ha pasado”. El candidato que iba a poner límite a los excesos de Wall Street, según prometía en su campaña electoral, favoreció hasta el descaro a la gran banca e hizo posible que los ingresos del 1% de los más ricos aumentasen más del 30% en cada uno de sus dos mandatos. El candidato que fue galardonado preventivamente con el Nobel de la Paz, desplegó un belicismo que no imaginaron ninguno de cuantos creyeron en sus falaces promesas. Hasta preparaba ya entonces, junto a Hillary Clinton, la destrucción del Estado libio con la ayuda de los herederos de los muyahidines creados por su mentor Zbigniew Brzezinski.
Ha sido esa magistral Operación Obama la que ha permitido al Establishment estadounidense el profundizar durante ocho años más tanto en la concentración del poder financiero como, guerra tras guerra, en el proyecto de dominación de lo que ellos llaman el espectro total. El progresismo mundial, verdaderamente obnubilado (a excepción de algunos lúcidos movimientos minoritarios que han sabido desengancharse de los canales convencionales de “información” y que se han regido por informaciones veraces e independientes como las de WikiLeaks), ha tolerado a este “magnífico” primer presidente de color multitud de espantosos crímenes que jamás habría tolerado a los gobiernos conservadores. La estrategia del Establishment  financiero ha dado unos resultados extraordinarios. Es una estrategia que podríamos calificar así: “Progresismo en todo mientras se controla -con la ayuda de los grandes medios- lo esencial: la concentración del poder y la dominación militar”.
Algunos expertos ya habían alertado contra el candidato. El historiador Webster Tarpley era categórico, advertía sobre el enorme peligro que encerraba su posible elección, y con ella la activación del plan Brzezinski: llegar a someter o a “integrar” a Rusia y China para permitir que la supremacía mundial de Estados Unidos y Reino Unido continúe durante otros cien años. Se trata de un proyecto incomparablemente más ambicioso, agresivo, militarista e incluso catastrófico -afirmaba Webster Tarpley- que cualquier política de los neocon, incluido su proyecto de atacar Irán. Es una marioneta de la Comisión Trilateral y, en particular, de Zbigniew Brzezinski. Este grupo ha creado otra marioneta, esta vez con mayor preparación que Jimmy Carter. Se trata de un demagogo de izquierda que promete “esperanza” y “cambio”, pero que en realidad representa políticas cualitativamente peores y más destructivas.
Webster Tarpley ha explicado reiteradamente como Barack Obama fue reclutado por Zbigniew Brzezinski entre 1981 y 1983 y cómo, por tanto, al convertirse en presidente llevaba más de veinticinco años bajo su adoctrinamiento directo, por lo que puede por ello ser considerado su criatura política. Ha insistido también en la supeditación de Barack Obama a los círculos preocupados por los retrocesos de Estados Unidos en el liderazgo global y por replantear toda la política estadounidense. Círculos representados por las diversas figuras que estarían tras su candidatura: Zbigniew Brzezinski, Joseph S. Nye (como representante del Club Bilderberg y como director para América del Norte de la Comisión Trilateral), el conocido inversionista y especulador financiero George Soros y otros partidarios de la doctrina del Nuevo Realismo. Círculos en los que estarían, por ejemplo, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Fundación Ford o la Escuela Económica de Chicago.
Este artículo mío de hoy podría también titularse “Obama, el padre de Nadia y nosotros”. En este caso el subtítulo o el destacado podría ser este: “¿Qué extraños mecanismos emocionales y mentales permiten que unos seductores sicópatas como el padre de Nadia o Barack Obama logren nuestra entusiasta adhesión?”. ¿Cómo puede ser que hasta un analista tan lúcido en cuestiones nacionales como es Iñaki Gabilondo tan solo contraponga las formas civilizadas de Barack Obama con las burdas maneras de Donald Trump sin profundizar en el fondo de lo que ambos representan? Parece ser verdad lo que he oído con frecuencia en boca de mi esposa y otros profesionales de la psicología: somos bastante analfabetos en todo lo que tiene que ver con la psicopatología. No hay manera de que, por ejemplo, la gente tome conciencia de la estrecha relación entre la psicopatía y la seducción o la demagogia. Francamente, me fio más del imprevisible Trump, con sus provincianos modales, que de cualquiera de estos fríos y astutos psicópatas.
Por otra parte, yendo ya más allá de la cuestión de la personalidad de estas gentes, hay demasiados analistas que se consideran progresistas pero que aún no se han dado cuenta de que no es por azar el que muchos republicanos estén mucho más cerca de los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton (bastantes de ellos declararon que votarían a Hillary) que de su correligionario Trump (y no están lejos de él principalmente por sus excentricidades). Hay demasiados analistas que se consideran incluso de izquierdas que aún no se han dado cuenta de que la más importante fractura no es la que existe entre republicanos y demócratas sino entre quienes están al servicio de las grandes familias financieras y quienes no surgen desde el poderoso sistema económico-político-mediático que estas han creado. En todo caso, seguro que alguien se preguntará sobre porqué o cómo me atrevo a hacer unas valoraciones tan duras sobre un personaje tan idealizado como Barack Obama. Respondo a mi vez con otra pregunta: ¿Cómo ha sido posible que el verdadero y oscuro historial familiar y personal de Barack Obama no haya llegado a salir nunca a la luz? Veamos los primeros párrafos del extenso apartado titulado precisamente “El fraude Obama” que escribí ya en 2011 para mi libro La hora de los grandes “filántropos”:
“El 31 de agosto de 2010, el periodista e investigador Wayne Madsen [Exfuncionario de la National Security Agency (NSA)] publicó una investigación a la que tituló La biografía oculta de los Obama: una familia al servicio de la CIA. En ella compiló varios archivos de la CIA que demuestran los vínculos de esa agencia de espionaje con instituciones y personas estrechamente ligadas a Barack Obama, así como a sus padres, su padrastro y su abuela materna. De esta forma, queda destruida una visión ingenua que nos presentaba el fenómeno Obama como algo espontáneo que surgió desde fuera del Establishment. Wayne Madsen es alguien que merece el respeto y agradecimiento de todos aquellos a quienes nos duele la tragedia que vive el África de los Grandes Lagos, ya que respecto a ella ha sido uno de los más lúcidos investigadores estadounidenses.
En la primera parte de este trabajo, Wayne Madsen subraya la participación de Barack Obama padre en las acciones de la CIA en Kenia, operaciones destinadas a obstaculizar que el comunismo ganara terreno en ese país gracias a la influencia de China y de la Unión Soviética en los medios estudiantiles. Las operaciones de la CIA en Kenia tenían también como objetivo evitar el surgimiento de líderes africanos no alineados. En la segunda, Wayne Madsen aborda la biografía de la madre del presidente Barack Obama, Ann Dunham, y de su padrastro, Lolo Soetoro. Sigue la trayectoria de ambos como agentes de la CIA: primeramente en la Universidad de Hawái, en la que se elaboran algunos de los más oscuros proyectos de la CIA; y posteriormente en Indonesia, en los momentos en que Estados Unidos preparaba una enorme masacre de simpatizantes comunistas.
Las carreras de la madre de Obama y de su padrastro forman parte del periodo que rodeó el comienzo de la globalización en Asia y en el resto del mundo. Ambos estaban muy estrechamente vinculados a las actividades de la CIA que tenían por objetivo el neutralizar la influencia chino-soviética en Indonesia. Lolo Soetoro había conocido a Ann Dunham en 1965, en la Universidad de Hawái, cuando el joven Barack tenía solo 4 años. Barack y su madre se instalaron en Yakarta en 1967. En 1965, el general Suharto había llamado a Lolo Soetoro para que se incorporara al Alto Mando militar y ayudara a la planificación, con ayuda de la CIA, del genocidio de indonesios y de chino-indonesios procomunistas a través de todo el país. Llegó a ser promovido al grado de coronel.
Así que Lolo Soetoro viajó hacia Yakarta el 20 de julio de 1965, tres meses antes del golpe de Estado de la CIA y Suharto contra Sukarno. Todos estos oscuros episodios provocaron un millón de víctimas civiles. Una nota desclasificada de la CIA, fechada el 6 de octubre de 1966, demuestra la extensión del control y de la supervisión que ejerció la CIA durante el golpe contra Sukarno. Ann Dunham, por su parte, trabajó para la Fundación Ford, el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Rakyat (el banco público indonesio perteneciente al Gobierno) y para la USAID durante su estancia en Indonesia, y posteriormente en Pakistán. La USAID estuvo implicada en varias operaciones secretas de la CIA en el sudeste asiático.
En 1971 Ann Dunham se quedó en Indonesia y el joven Barack Obama regresó a Hawái, quedando a cargo de su abuela materna, Madelyn Dunham. Esta última fue la primera mujer que ocupó el cargo de vicepresidente del Banco de Hawái en Honolulu. La CIA utilizaba por entonces el Banco de Hawái para lavar el dinero y transferir fondos a sus dictadores amigos en la región Asia-Pacífico: el presidente de Filipinas Ferdinand Marcos, el presidente de Vietnam del Sur Nguyen Van Thieu y el general Suharto, presidente de Indonesia. En Honolulu, una de las sociedades bancarias más utilizadas por la CIA para el lavado de dinero era la BBRDW (Bishop, Baldwin, Rewald, Dillingham & Wong), que estaba ampliamente implicada en el financiamiento de las actividades secretas de la CIA en toda Asia: el espionaje industrial en Japón, la venta de armas a las guerrillas anticomunistas de los muyahidines afganos o las actividades en Taiwán. La abuela de Barack Obama administraba las cuentas enmascaradas de la CIA.”


viernes, 13 de enero de 2017

Los intelectuales como legitimadores de los mayores poderes y sus guerras


El astrónomo y escritor Carl Sagan nos advertía hace ya un largo tiempo que la historia, nuestra historia, está llena de gente que por temor, ignorancia o ambición han propiciado y originado verdaderas catástrofes. Nos mostraba como la destrucción del saber acumulado durante generaciones y el abandono de la sabiduría y ciencia clásicas tenían su raíz en esos males humanos. Lanzaba, Sagan, una acusación directa y certera contra los intelectuales de las letras y ciencias:
No hay noticia en toda la historia de la biblioteca [de Alejandría] de que algún ilustre estudioso o científico hubiese desafiado seriamente alguna vez un solo supuesto político, económico o religioso de la sociedad en la que vivieron. La permanencia [inmutabilidad] de las estrellas fue cuestionada, pero la justicia de la esclavitud no. 1
La indiferencia o cobardía en denunciar las injusticias y abusos que se cometían, marginando, oprimiendo y explotando a amplios sectores sociales que no se beneficiaban de los logros y riqueza que traían el conocimiento y las tecnologías que de él se derivaban, creaba un sustrato lleno de resentimiento e ignorancia que haría imposible la paz social y, en consecuencia,  el florecimiento y extensión generalizada de la cultura y la ciencia, que acabaron ellos y ellas destruyendo y olvidando lo que se sabía, generando un rápido e inexorable marchitamiento de algo que pudo haber sido y no fue.
Los seres humanos no han cambiado, se mantienen en su empecinamiento y egoísmo y siguen en su mayoría indiferentes al sufrimiento ajeno, y lo que es tanto peor, a las causas que lo generan. Pocos se atreverán, como entonces en Alejandría, a cuestionar las decisiones políticas o económicas de los dirigentes que desencadenan grandes dramas claramente evitables. No importa si como en Libia se envían hordas de matones sanguinarios,  que llegan a las plazas de los pueblos y ciudades y degollan a esta o aquella persona más o menos al azar con el fin de aterrorizar a los demás, y destruyen el país más próspero de África. No importa tampoco que repitan la operación en otro lugar llamado Siria y vuelvan a generar una oleada de matanzas y destrucción.  Y por no importar, no importa y se mira hacia otro lado cuando en la misma Europa se hace resucitar el nazismo en pleno siglo XXI en Ucrania. Pero lo que deja sabor más amargo, tal barbarie se ha tenido que justificar de algún modo, apelando a las inverosímiles y ficticias supuestas defensas de  vulneraciones de los derechos humanos. Como hacían quebrantando la realidad y los principios de la ética las organizaciones "humanitarias" y los medios de comunicación, componiendo un dúo tan fraudulento como deshonesto.
El intelectual en la sociedad aparenta tener una actitud verdaderamente crítica, es su papel, pero es normalmente solo eso, apariencia.
El problema con los intelectuales es que les encanta pretender que son críticos del poder cuando en realidad lo legitiman. Por ejemplo, lamentarán que nuestros gobiernos occidentales no hacen lo suficiente para promover nuestros valores (a través de intervenciones y subversiones), lo que, por descontado, refuerza el concepto de que “los nuestros” o “nuestros gobiernos” hacen eso de buena voluntad, algo de lo que conviene dudar, como trato de explicar en mi libro.
Estos intelectuales en ocasiones son criticados, ¿pero por quién? En general por figuras marginales, creo. Siguen dominando en los medios de comunicación y en la esfera intelectual. 2
En muchos casos la corrupción de los intelectuales se traslada a la sociedad por su influencia, por su capacidad persuasiva. Son utilizados por sus dueños como instrumento degradador de la dignidad y empatía humanas. Especialmente cuando se quieren desatar los vientos de la guerra. Podemos recordarlo en las inútiles perdidas de millones de personas en la Primera Guerra Mundial, aquel conflicto para acabar con todos los conflictos.
Se ha dicho correctamente que la inyección del veneno del odio en las mentes de los hombres por medio de la falsedad es un mal mucho mayor en los tiempos de guerra que las reales pérdidas de vidas. La corrupción del alma humana es  peor que la destrucción de su cuerpo. 3
En este tiempo presente, cuando los que hacen gran negocio con las campañas bélicas y los resultados que estas dan, y que así mismo dominan y agasajan, de una manera u otra, al mundo de los intelectuales o de los activistas preparados a propósito,  cuando lo necesitan ponen en marcha esa empresa de enardecimiento público a través de todos ell@s, haciendo odiar a imaginarios tiranos creados para la situación, inventando historias tan llenas de dolor e injusticia, sobre niños y sobre mujeres, que hasta el alma más dura se terminará por ablandar. Es el objetivo: demonizar para justificar. Justificar finalmente, no nos engañemos, una acción enérgica económica  y militar con unas consecuencias crueles para la población que las sufrirá. Por supuesto, los intelectuales en su gran mayoría, salvo raras excepciones, dirán que ellos están en contra de la intervención, es su papel, pero que no podemos ser indiferentes ante tanto sufrimiento y dolor. Sufrimiento y dolor al que ya se han encargado de buscar un culpable, que no es el responsable o responsable final de lo ocurrido y al que le tienen ganas, comúnmente por su independencia, los dueños de la economía y la política mundial. Quienes han promovido la demonización son tan responsables como los que les quitan el arroz o la leche a los niños o los que disparan a sus padres o violan a sus madres.
Podemos irnos a la Sudáfrica de los comienzos de los años 90 del pasado siglo, cuando sufría el ApartheidEn aquella época hubo una intensa deslegitimación y demonización de los movimientos que luchaban contra esta tiranía a cargo de los medios de comunicación, especialmente contra el MK y también contra el ANC (la organización de Mandela). Esto creó un clima favorable para disponer a la gente a que algo les pudiese ocurrir a estos líderes. Y así fue, Chris Hanni fue asesinado el 10 abril de 1993. Esto decía Mandela en su funeral:  
Criminalizar es proscribir y la caza de alguien fuera de la ley es vista como legítima. Es por ello que, aunque millones de personas se han indignado por la muerte de Chris Hani, pocos estaban realmente sorprendidos. Aquellos que han creado deliberadamente este clima de asesinatos políticos son tan responsables por la muerte de Chris Hani como el hombre que apretó el gatillo. 4
Podemos irnos, así mismo, a la campaña demonizatoria del Gobierno sirio y de su presidente, Bashar al Assad, una vez asesinado Gadafi y destruido su país, Libia.  Tenemos aquí un comunicado muy oportuno en el tiempo para los que perseguían destruir los estados soberanos del Norte de África y de Oriente Medio en la denominada y preparada ad hoc "Primavera Árabe". Comunicado firmado por representantes de la política, las letras y activistas (Por ejemplo: Santiago Alba, Olga Rodríguez, Esther Vivas, Carlos Taibo, José Luis Sampedro, Javier Sádaba, Gaspar Llamazares, Juan Carlos Monedero,  Atilio Boron, Teresa Aranguren, Jaime Pastor, etc) titulado en: "solidaridad con el pueblo sirio": "Desde Marruecos a Bahréin la reivindicación es la misma: un cambio pacífico y radical que instaure una democracia que ampare los derechos sociales y económicos de la mayoría":
Nuestra condena no encubre la solicitud de ninguna intervención militar occidental ni la imposición de un asedio medieval contra la población siria. Rechazamos abiertamente —como lo hacen los propios sirios, que luchan por su libertad— cualquier forma de presión militar y de tutelaje colonial. Pero nos resistimos a aceptar que nada pueda hacerse frente a lo que está ocurriendo en Siria, que la pasividad y el silencio amparen los crímenes que se están cometiendo en Siria. 5
No se quiere teóricamente una intervención militar, pero "nos resistimos a aceptar que nada puede hacerse". Más si en el mismo escrito se enciende a las personas con la demonización de un presidente y de todo un gobierno, mostrándolos como monstruosos asesinos sin escrúpulos, falsificando de una forma  descarada lo que ocurría en Siria.
Sin embargo, la primavera siria se ha tornado en un terrible baño de sangre. Millares de manifestantes pacíficos han sido asesinados por las fuerzas de seguridad del régimen de Bachar Al-Asad, que no ha dudado en recurrir al bombardeo de ciudades y pueblos. Un número aún más elevado de personas han sido detenidas y sistemáticamente torturadas. Los derechos humanos básicos, desde el derecho a la vida al de expresión, están siendo masivamente violados por las autoridades sirias en un país cerrado a la información independiente.Quienes suscribimos esta declaración queremos expresar nuestra condena por estos hechos: no hay justificación posible para esta guerra abierta que el régimen sirio libra impunemente contra su propio pueblo. 5
No era ni es el Gobierno sirio quien ha matado a millares de manifestantes, ni quien libra una guerra abierta sobre su pueblo, sino todo lo contrario, como atestiguan los contundentes hechos. Eran los mercenarios islamistas financiados, armados y entrenados por occidente quienes masacraban y mataban a civiles, policías y soldados. Para el lector que no está familiarizado con lo que sucedió y sucede en Siria y que lo que tuvo lugar no tiene nada que ver con una revuelta popular ni tampoco pacífica, les recomiendo los siguientes informes en los que se explica cómo se desarrollaron tales revueltas y la naturaleza de estas: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica, Descontento fabricado: el pueblo de Siria nunca deseó la revolución y Disfrazando la insurrección islamista. Es esa "primavera", "Primavera Árabe" solo existente en el imaginario de Europa o Norteamérica, que fue en realidad un proyecto de recolonización de Oriente Medio y del Norte de África y que diseñó el poder económico occidental, quien está provocando las penurias  y la matanza del pueblo sirio, como lo hizo con el pueblo libio.
El manifiesto de estos intelectuales no es nada sincero y nada honesto, ellos lanzan unas acusaciones terribles ante las que cualquier ser sano no puede permanecer indiferente y ante las que lógicamente pedirá  que se actúe para parar eso o intentará hacer algo para que eso cambie, claro, en contra del Gobierno sirio, que era quien realmente defendía a los sirios, y a favor de los "rebeldes", los mercenarios islamistas que cometían y cometen verdaderas  atrocidades difíciles de explicar y entender (como las de Libia). Así, visto esto, la ciudadanía no verá con malos ojos incluso una intervención militar extranjera, para "parar ese horror", castigando a ese "dictador sanguinario" y "salvando" al pueblo sirio. Eso sí, ellos, los autores del manifiesto, se lavan las manos sobre una intervención militar que supuestamente no desean, pero no dejan de tener una enorme culpa en que esta se lleve finalmente a cabo, por instigadores de las más bajas pasiones engañando a la gente, que conducirán a verdaderas monstruosidades y enormes tragedias.
El grado de inducción en el manifiesto nombrado, sin embargo, no era tan disimulado, ya que echaban en cara que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, quien precisamente evitó el bombardeo contra Siria, no condenase al apodado como "regímen" sirio.
Conocemos muy bien las reglas que rigen el mundo contemporáneo, aquellas que permiten al tiempo que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas vete la creación de un Estado Palestino y la condena de la represión del régimen sirio. 5
Como ven, todo tipo de descalificativos y descalificaciones se utilizan: "régimen" en vez de gobierno, dictador o "dictadura de Bashar al Assad" en vez de presidente o democracia, claro, sin aportar ninguna prueba veraz y real de tales afirmaciones. Esta demonización tiene unas consecuencias funestas sobre el demonizado y sobre la sociedad a la que se dirigen estos manifiestos e "informaciones", pues crea el caldo de cultivo necesario para librar cualquier tipo de actuación, aunque con la boca pequeña o no tan pequeña se diga que no se está a favor de esto. No obstante, cuando pones todos los ingredientes para que el fuego ocurra y se extienda, lo normal es que termine por desatarse y tú eres responsable de ello.
Ante este tipo de descalificaciones y otras, como la muletilla tan usada de "dictador", sin mostrar normalmente ninguna evidencia de que lo sea (y aunque tuviese visos de ello, como en el caso de Sadam Hussein, basta ver como han convertido la nación árabe más próspera de Oriente Medio en una ruina e infierno, y basta comparar el historial de vulneración de los derechos humanos de este sujeto con el de cualquier presidente de los Estados Unidos. Si no actuamos contra estos así, no lo hagamos con el otro),  tenemos que tener muy presente que no son algo sin importancia o neutras, nada más lejos de la realidad.
No debemos olvidar que en estos ambientes prebélicos y bélicos cualquier apoyo a una calumnia de un líder, de un pueblo, o del sistema político de un país tiene unos efectos demoledores, con unas consecuencias terribles.
"Una vez que la conciencia  social es inducida a asumir la ilegitimidad de un líder o de un sistema político, la forma de su derrocamiento es ya una cuestión secundaria, un problema tecnológico." 6
...basta con deslegitimar o convertir en un monstruo al líder o al gobierno de un país, una vez hecho esto lo demás viene seguido y rodado. Es una cuestión secundaria, solo un problema técnico que los expertos mediáticos y militares solventarán. 
La catástrofe está servida para muchos y el negocio para unos pocos, negocio al que estos "eruditos" siempre han contribuido. Y aunque esta "élite"  no consiga engañar a todos, porque no se puede confundir a todo el mundo con falsedades y manipulaciones emocionales, sí será suficiente muchas veces su actuación para contrarrestar o evitar un movimiento popular contra la guerra, a los que acusarán mezquina e injustamente de complicidad en crímenes fabulados o sacados de contexto.
Los intelectuales y los activistas promovidos no suelen ser un referente moral, son, por el contrario, parte de la corrupción, del mismo problema que generaron y teatralizan resolver. Los vieron y los volveran a ver actuar en aquellos momentos clave en que sus verdaderos directores los necesiten; es su función, no la de servir al conocimiento y al entendimiento social, político y económico entre las diferentes naciones.
Lo bueno, y siempre hay algo bueno, es que también siempre habrá alguien que desenmascare tal perversión de la realidad, poniendo en clara evidencia lo que los hechos y la buena voluntad pueden y deben mostrar. 



PS:
Enlaces de interés:
Referencias-Notas:
1. Carl Sagan. Cosmos. La biblioteca de Alejandría. 1980. 
https://youtu.be/Xzb9Y03LV9Y
2.La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias. Entrevista a Jean Bricmont. Público. 25.11.2015.
3. Arthur Augustus William Harry Ponsonby.  Falsehood in Wartime: Propaganda Lies of the First World WarGeorge Allen and Unwin, 1928, p 10.
4. Carlos Martínez. Decriminalizing Bashar al Assad. Towards a more effective anti-war movement. Global Research, 23.9.2013.
5. Solidaridad con el pueblo sirio. "Desde Marruecos a Bahréin la reivindicación es la misma: un cambio pacífico y radical que instaure una democracia que ampare los derechos sociales y económicos de la mayoría". Rebelión. 4.11.2011.
6. Antonio Fernández Ortiz. Chechenia vs Rusia. El caos como tecnología de la contrarevolución. El Viejo Topo, 2003.